Un nuevo puente se construye sobre el río Caraparí, en la ruta nacional 34, en el acceso sur a la localidad de Salvador Mazza, en el límite con Bolivia.
La nueva estructura servirá para reemplazar al puente actual, que será demolido tras haber resultado afectado por varias crecientes en los últimos años, además de ser obsoleto en su capacidad por el crecimiento del tránsito vehicular.
La importancia de esta obra radica en el mejoramiento de las condiciones de seguridad vial al aumentar el ancho de la calzada, favoreciendo el transporte de las producciones de las economías regionales hacia y desde Bolivia.
Esta construcción se realiza aguas abajo del puente ya existente y, una vez finalizado, tendrá una longitud de 75 metros con sus accesos. El ancho de la calzada será de 11 metros, con defensas metálicas para vehículos y una vereda de 1,10 m para peatones de cada lado. Además, tendrá una altura de 9,15 m.
Actualmente se utiliza el puente viejo de 7,20 m de alto y se transita por media calzada. Vialidad Nacional aconseja precaución en las zonas afectadas por las obras.
Este avance en las comunicaciones viales solo sirve para recordar que está pendiente desde hace dos décadas la obra del control integrado de fronteras, mediante la ejecución del proyecto YaSMa, que no es ni más ni menos que levantar un edificio donde trabajen juntas las dependencias de Aduana y Migraciones de cada país.
La necesidad de esta obra es evidente. Solo hace falta mirar el estado deplorable del actual puente internacional y cómo entorpece el tránsito cuando hay decenas de camiones de gran porte esperando para cruzar al país vecino, a uno y otro lado de la frontera.

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