­Ay, Mauricio!, vos no tenés 100 días

Walter Neil Bühler

­Ay, Mauricio!, vos no tenés 100 días

Mauricio Macri, en la cena de ADEPA, entidad que nuclea las empresas periodísticas, expresó: "Nos vamos a equivocar y necesitamos que ustedes nos digan dónde".
No demoró más que unas pocas horas para poner a prueba este pedido. No solo los periodistas, sino casi todo el país, prorrumpió en un clamor ante la inexplicable decisión de designar a Ros & Ros (Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz), como miembros de la Corte Suprema de Justicia, salteando el mecanismo natural dispuesto por la Constitución.
Cierto es que la Carta Magna permite esta aviesa interpretación, pero no deja de ser una inferencia que no se ajusta a la ley y que se parece en demasía- a una típica "avivada" criolla.
Con justa razón, las más airadas protestas surgieron de los alineados a los "K", mascullando bronca ­Cómo no se le había ocurrido a ellos!
Quienes durante doce años apoyaron los intentos de la entonces Presidente de avasallar el Poder Judicial, de desguazar a las Cámaras de Apelaciones que fallaban en contra de las medidas cautelares que no favorecían al Gobierno, quienes atacaron e intentaron expulsar de la Corte al juez Carlos Fayt, pasaron de la noche a la mañana a ser una especie de Thomas Jefferson latinos -según señala acertadamente el periodista Alberto Amato- , en supuesta defensa de una Constitución a la que durante más de una década consideraron poco menos que papel pintado.
El pueblo argentino sufre una crisis de fe. La víctima receptora de esa crisis es el jefe de Estado, casi desbordado con las desmesuradas esperanzas que parte importante de la población le ha puesto sobre sus hombros. Por eso duele y asusta la posibilidad de que se reiteren conductas antirrepublicanas.
Como es norma en las naciones civilizadas, la oposición le otorga al gobierno entrante un respiro que -por lo menos- se extiende cien días. En nuestro caso, el plazo fue un poco más breve, digamos de diez horas (lapso que duró la presidencia de Federico Pinedo).
En las escasas dos semanas que lleva gobernando Mauri le han endosado el mote de dictador, vende patrias, amigo de los genocidas, represor, etc. Hebe de Bonafini gritó "Macri es un hijo de p", epíteto coreado por los jóvenes de La Cámpora, sumándose con otros gritos de "Macri, basura, vos sos la Dictadura".
En ese orden "el relato" agoniza, pero en sus estertores escupe más embustes. Un ejemplo de ello es la difusión en todos los medios cristinistas de información que indica que el Presidente de la Nación lleva dictados en los primeros días de gestión más Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) que los que firmó Fernández de Kirchner en ocho años. Ello es falso. Cabe aclarar que todo presidente gobierna por decretos simples y excepcionalmente recurre a los DNU (entre Néstor y Cristina sumaron 346 DNU). Macri dictó 97 decretos hasta el 16 de diciembre, pero de ese total sólo uno fue de necesidad y urgencia (modificando la Ley de Ministerios).
Lo notable es que los K utilizaron los DNU aun teniendo la suma del poder público, con cámaras legislativas que respondían como autómatas a los requerimientos presidenciales.
Levantar el cepo y tragar el sapo
El ministro del interior Rogelio Frigerio, tuvo un lapsus, por Radio Mitre habló de levantar el "sapo". En realidad nuestro alegre batracio canoro, era el indigesto bocado que pensaba debían tragarse luego del tsunami devaluador. Pero no contaban con que nuestro país resulta tan imprevisible, que nuestra economía también se convierte en previsible, precisamente por un azar de su imprevisibilidad, por error. Ni aun los propios funcionarios de "M" calcularon tener tan suave aterrizaje pos devaluatorio. Quizá debamos acostumbrarnos, no es la macroeconomía ni la microeconomía: es la macrieconomía, (estúpido).
Debemos aclarar, que nos engañaron, el cepo sigue vigente: no podemos comprar más de US$ 2 millones por mes.
En la cresta de la olla
Cresta Roja es una empresa que creció al calor de un sistema de créditos y subsidios caro y sospechado de corrupción (cerca de $28.000 millones en los 10 años de la "década ganada") y que luego dejó en evidencia que no puede funcionar sin ese pulmotor. La ineficiencia empresaria los llevó a matar a la gallina de los huevos de oro, y a los pollitos dorados también.
Lo bueno de tener a tantos "CEOS" (Chief Executive Officer) en el Gobierno es que -parece- se mueven con destreza a la hora de negociar con los trabajadores.
Creo que todos nos sorprendimos de la rápida "solución" que lograron en el conflicto, que parecía se convertiría en un trago amargo de las fiestas de fin de año. Los muchachos enardecidos -horas antes-, cortando la ruta y arrojando cuanta piedra encontraban; de pronto desaparecieron de la escena. Quedaron tranquilos con la promesa de seis fragatas y unos bolsones navideños.
Vinieron a mi memoria los versos que cantaba José Larralde: "Pregúntale a tu patrón por qué no te da el aumento. ­La pucha si lo ha estudiado, que hasta te larga contento!

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