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Si hoy se repitieran los porcentajes de las PASO, habría balotaje.
Para ganar en primera vuelta, el candidato debe superar el 45 por ciento de los votos.
En 2007, Cristina Fernández de Kirchner obtuvo 45,29% en primera vuelta. Si el resultado hubiera estado bajo el 45%, también hubiera ganado sin balotaje porque Elisa Carrió, la segunda, sacó apenas el 23%.
Cuando el candidato más votado logra entre el 40% y el 45%, gana en primera vuelta si el segundo queda a más de 10 puntos. Si la diferencia es menor, hay balotaje.
En cambio, si el primero queda bajo el 40%, sí o sí deberá competir con el que se ubique segundo, no importa cuántos votos acredite. Si las fórmulas obtienen hoy el mismo porcentaje que en las PASO, los dos primeros deberán competir en segunda vuelta.
No es tan complicado como parece, pero los constituyentes de 1994 podrían haber simplificado las cosas: en la mayoría de los países, para ganar en primera vuelta hay que superar el 50%. Hay otro dato a tener en cuenta. Al calcularse los porcentajes de cada fórmula, no se toman en cuenta los votos en blanco, que son válidos, pero no se consideran "afirmativos". De ese modo, si los números son ajustados, se beneficia notablemente el que va primero, porque crece su porcentual.
Alejandro Tullio DIR.NAC.ELECTORAL "Dijimos que los resultados estarían hacia las 23, pero puede ser antes, si los datos que tenemos son consistentes".
Antecedentes en el país

La Constitución de 1994 estableció este sistema, pero hasta hoy nunca hubo balotaje presidencial. Se registran, en cambio, unas cuarenta experiencias de segunda vuelta por las gobernaciones de las provincias que contemplan el sistema. Las más resonantes se produjeron en la ciudad de Buenos Aires, con protagonismo del macrismo (una derrota, dos victorias y el susto de Rodríguez Larreta con Martín Loustau, 51 a 48, este año) y en Chaco, entre Jorge Capitanich y los radicales.
En 1973, la dictadura de Alejandro Lanusse modificó la Constitución por decreto y estableció la segunda vuelta si nadie sacaba más del 50%. Héctor Cámpora llegó al 49,5% pero Ricardo Balbín, que apenas había logrado el 22%, desistió. En 2003, ya reformada democráticamente la Constitución, Carlos Menem (24,4%) debía confrontar con Néstor Kirchner (22,2%), pero también decidió bajarse del balotaje.
Pocos recuerdan que el balotaje por el tercer senador porteño, en 1973, marcó el bautismo de fuego de Fernando de la Rúa, quien derrotó a Marcelo Sánchez Sorondo, del Frejuli, en un momento de inédito fervor peronista.

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