Las clásicas pizarras adonde se apuntan los montos de las divisas estaban vacías. Los tiempos de la oferta y la demanda iban más lento que la curiosidad de los compradores. Así se vivió en Salta la primera jornada tras el levantamiento del cepo cambiario.
En los bancos, las primeras horas del día transcurrieron en una atmósfera de incertidumbre y hermetismo.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) debía enviar una circular formalizando la medida económica, reporte que se esperaba para las 10. Sin embargo, pasadas las 11 aún no se tenía noticias del contacto de la entidad nacional con los bancos locales. En la zona céntrica de la ciudad, donde se ubican las principales entidades financieras y también "arbolitos" -las personas que realizan compra y venta informal de monedas extranjeras-, pudo constatarse cierto hermetismo y poco movimiento.
No hubo colas
En los bancos no se fijó un precio de venta para los dólares, y el clima que se vivía ante las consultas dejaba entrever que la instrumentación de la medida anunciada el miércoles por el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, no despertó una ola de compradores.
Este escenario no se reducía a las instituciones, muchos salteños aprovechaban su paso por el microcentro para consultarles a los "arbolitos" por los nuevos precios de los fajos de billetes con la égida de George Washington. La inquietud generalizada no alcanzó para acelerar las ventas, los especuladores estaban al vilo de las primeras precisiones que el mercado arrojase. Nadie estaba dispuesto a arriesgar.
La urgencia por un tipo de cambio uniforme, tal como se augura con la clausura del cepo, se dilató en las primeras horas de ayer.
En las instalaciones de la delegación salteña de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), los empleados se permitían bromear sobre la poca gente que había allí.
Desde ayer, para comprar dólares de manera formal no hace falta pasar por diligencias en esa dependencia, lo cual redujo sensiblemente el afluente de ciudadanos que asistían a esas oficinas.
Consultas y pocas compras
Algunos "arbolitos" comentaron, ya en horas del mediodía, que "no tenemos alteraciones, no vino más gente que de costumbre a comprar o vender. Lo que sí se nota es mucha ansiedad entre los ciudadanos que pasan y nos preguntan a cuánto lo estamos vendiendo". La cotización, de todos modos, era la misma que ellos habían manejado en días atrás con el dólar paralelo, $14,50.
Estos engranajes del cambio informal, agregaron que la estandarización de la cotización, que pasará a tener solo un tipo de cambio oficial, podrá afectar sus ingresos ya que con el dólar ahorro y el dólar turista, dos de las variantes que el cepo había suscitado, los ayudaban a hacer mucha diferencia.
"Del 1 al 10 de todos los meses comprábamos gran cantidad dólares, todos los que ahorraban comprando el oficial venían a vendernos, eran muchas personas", apuntaron y agregaron que "del 10 en adelante nos dedicábamos a vendérselo a los turistas, ahí hacíamos una buena diferencia".
La parálisis de una de las casas de cambio más renombradas, situada en la esquina de España y Mitre, no dejó de llamar la atención de los transeúntes, que se acercaban a divisar el cártel con los horarios. Aunque ya correspondía que levantase sus persianas, la entidad mantenía sus puertas cerradas. Más de uno se detuvo, incrédulo, a constatar la falta de atención, pero tuvo que seguir de largo.
Expectativas
Con un día sin movimiento en la city salteña, las expectativas estarán puestas hoy en cómo reaccionarán los salteños cuando los bancos les permitan operar con las monedas extranjeras.
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