Tras 57 años de incendiaria retórica antimperialista, la visita de Barack Obama a La Habana certificó que el mandatario norteamericano es el líder mundial de mayor imagen positiva en la opinión pública cubana.
Las encuestas revelan que Obama es más popular en Cuba que Fidel Castro y su hermano Raúl. Más aún: es más popular en Cuba que en Estados Unidos.
Otro detalle singular: la segunda personalidad de mayor imagen positiva entre los cubanos, apenas debajo de Obama, es el Papa Francisco.
La premonición de Fidel
En 1973, Fidel había tenido una premonición extraordinaria, cuando vaticinó que "Estados Unidos dialogará con Cuba cuando tenga un presidente negro y haya un Papa Latinoamericano". Pero seguramente ni en la peor de sus pesadillas imaginó que ambos lo desplazarían en el afecto de sus compatriotas. Tampoco que el Vaticano iba a tener un rol descollante en el deshielo entre la Casa Blanca y el régimen cubano.
La primera actividad oficial de Obama en la capital cubana fue una visita al cardenal primado, monseñor Jaime Ortega, erigido en un personaje clave de la transición política.
Mientras las viejas generaciones de castristas y anticastristas languidecen a ambos lados del estrecho de La Florida, los jóvenes cubanos se exhiben en las calles con camisetas con inscripciones de "I love USA", mientras multitudes de turistas estadounidenses invaden las calles de La Habana y confraternizan con la población local, en un alud que se multiplicará a partir del acuerdo para establecer nada menos que 110 vuelos diarios a la isla de aerolíneas comerciales norteamericanas.
El deporte también cumple un papel importante en este acercamiento. El béisbol es el juego más popular en ambos países.
La presencia de Obama coincidió con otro acontecimiento de impacto masivo: el inédito partido entre la selección nacional cubana y los Tampa Boys de Florida fue comparada a la "diplomacia del ping pong" que precedió a la reanudación del vínculo entre Estados Unidos y China en la década del 70.
El sueño de los beisbolistas cubanos es jugar en las "grandes ligas".
Cuba del Norte y Cuba del Sur
La reanudación de las relaciones con Washington permite que, a pesar del efecto residual del embargo económico que Obama prometió levantar, la Cuba del Sur, con capital en La Habana, empiece a buscar en la Cuba del Norte, con sede en Miami, las inversiones necesarias para su desarrollo.
Los cubanos de Miami conforman una pujante burguesía, propietaria de unas 140.000 empresas, que facturan anualmente alrededor de 50.000 millones de dólares (casi la mitad del producto bruto interno cubano).
La misma Miami es un verdadero "milagro cubano". Desde 1959, fecha del triunfo de Fidel, su ritmo de crecimiento no tiene precedentes en la historia de las ciudades estadounidenses. Una pequeña ciudad, con una población compuesta mayoritariamente por jubilados, que tenía como única industria el turismo de invierno, se convirtió en medio siglo en un vigoroso centro económico. El 45% de las exportaciones estadounidenses a América Latina se realizan hoy a través de Miami.
Las remesas de dinero a sus familiares en la isla, cuyo tope fue aumentado significativamente por Obama, ya son la mayor fuente de divisas para una economía exhausta. La novedad reside en que esas remesas, que antes ayudaban a solventar los menguados ingresos de centenares de miles de familias, ahora pueden utilizarse como primeros aportes de capital para los nuevos emprendimientos privados autorizados por el régimen, cuyo desenvolvimiento tropezaba con la falta de financiación.
La liberalización de la compraventa de inmuebles inauguró otro interesante rubro para las inversiones. Miles de cubanos de residentes en Miami quieren comprar casas en la Habana. Un periódico llamado "El Papelito", que se vende en las calles al precio de un dólar, incluye avisos inmobiliarios que van desde estrechos departamentos hasta mansiones señoriales destartaladas, con la consiguiente revalorización de la propiedad inmueble.
Un punto importante de este giro surgió de la reciente reforma migratoria, que flexibilizó el régimen legal para los viajes. Antes, los cubanos residentes en Miami tenían que solicitar una visa por viaje. Ahora, las visas no tienen fecha de vencimiento. Esto permite a los cubanos residentes en el exterior estar en Cuba hasta un máximo de tres meses, pero pueden hacerlo todas las veces que quieran.
Un aspecto especialmente atractivo de esta posibilidad de repatriación parcial es el fortalecimiento de los vínculos familiares y la alternativa de poder vivir en Cuba, con un costo de vida muy inferior al norteamericano, pero con las jubilaciones, pensiones y seguro social estadounidenses. Esta opción de "vivir en dos ciudades", y en dos países, representa un salto cualitativo de consecuencias impredecibles. A largo plazo, surgirá una población binacional cubano-estadounidense
Por esas curiosas ironías de la historia, esa burguesía cubana exportada compulsivamente por Fidel en la década del 60 para poder edificar el socialismo, es reimportada por su hermano Raúl para construir el capitalismo en Cuba. Hay un antecedente valioso: China. Cuando en 1979, Deng Xioaoping arrancó con su estrategia de modernización y apertura internacional, la primera fuente de inversión extranjera que tuvo para empezar no provino de las corporaciones multinacionales sino de las prósperas comunidades empresarias chinas de Taiwán, Hong Kong, Indonesia y Singapur.
Una de las reuniones más significativas que mantuvo Obama durante su visita fue el encuentro con centenares de pequeños emprendedores cubanos, a quienes garantizó el respaldo estadounidense para el desarrollo de sus actividades. Existen hoy en Cuba alrededor de 500.000 pequeños empresarios. Conforman un incipiente sector privado que demanda con urgencia apoyo financiero y tecnológico, así como capacitación en marketing y gerenciamiento.
El economista Ricardo Herrero, titular del Cuba Study Group, una organización no gubernamental creada en el año 2000 por un grupo de empresarios y líderes comunitarios de origen cubano residentes en Estados Unidos que buscaban un enfoque más pragmático para la política de Washington hacia la isla, sostiene que "la diáspora cubana representa una fuente de bienes importantes, tanto en experiencia como en recursos, para los millones de cubanos que están por primera vez tomando el control de su destino económico".
"Cuba emprende"
Con su programa "Cuba emprende", el Cuba Study Group ofrece soporte financiero y transferencia de conocimientos a los microemprendedores cubanos. Esta combinación de microcréditos y un virtual centro de formación empresaria es a la vez una incubadora de empresas y una escuela de capitalismo. No es un tema menor: una película de señalado éxito en Cuba, exhibida clandestinamente, se titula "Cubano por cuenta propia" y narra las peripecias de los cubanos de a pie que se esfuerzan por prosperar en medio de las restricciones del sistema.
La diplomacia estadounidense tiene en claro que la legitimación social de la economía de mercado no provendrá "desde arriba", a través de las inversiones extranjeras, sino "desde abajo", mediante el surgimiento de un capitalismo popular. Como sucedió en Berlín Oriental antes de la caída del muro, para la mayoría de la población cubana el principal incentivo para avanzar en el camino de las reformas no es tanto la liberalización del sistema político como las apetencias del consumo.
Los cubanos quieren vivir mejor. Para ello, se miran en el espejo de sus compatriotas de Miami. Y ese deseo es irrefrenable.



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