El miedo de los extranjeros que emigraron a los EEUU no ha cesado. Viven el fantasma de la expulsión por falta de documentación y otro requisito de la nueva política exterior que se avecina en la próxima administración Trump. No quedar integrado a la comunidad de extranjeros radicados en los EEUU es el miedo a la exclusión social de los inmigrantes ilegales. Y es tal el pánico, que los afectados reciben consejos de los psicólogos encargados de seguirlos durante la "purga" prometida por Trump. El presidente electo anticipó en plena campaña electoral acabar con todos los decretos promulgados por el mandatario Barack Obana entre los que figura el plan de Acción Diferida (DACA) que el demócrata proclamó en 2012 y que busca frenar la deportación de los jóvenes indocumentados que llegaron a EEUU de niños y a los que se conoce como "drearmers" (soñadores). Son como 700 mil personas, aproximadamente que buscaban horizontes laborales en los EEUU. Pronto podrían ser expulsados por quitar el trabajo a los nativos.
Obana usó su poder en 2014 para ampliar el plan DACA y promulgar otras medidas, que nunca llegaron a entrar en vigor y que la demócrata Hillary Clinton había prometido defender. La sociedad de la modernidad líquida del sociólogo Zygmunt Bauman, describe los tiempos sin certezas que viven y es aplicable a los inmigrantes en los EEUU que acaban de constatar su fragilidad humana.
Por otra parte, los que creen que los extranjeros sin papeles compiten malamente con los estadounidenses, han desarrollado una fobia social a los inmigrantes, que no es otra cosa que el horror al diferente. Mientras Trunp sea más duro con su política antiinmigratoria se consolidará el paradigma del rechazo a la singularidad de los que llegaron a los EEUU con sus culturas y lenguas distintas.
Trump está a punto de legitimar el llamamiento que "hacer Patria" es segregar al extraño. Para eso necesita leyes ad hoc, específicas, que se las pueda sancionar aún en los bordes del sistema legislativo. Quedará así consumada la figura penal para el otro que se infiltró en la frontera estadounidense. En el psicoanálisis este otro es denominado "éxtimo", lo que es más íntimo y próximo al norteamericano, es decir que ese otro extranjero hiere sus valores de Nación única para el dominio lingüístico y comercial de la globalización.
La "extimidad" también es lo exterior al ciudadano que odia al inmigrante mal radicado. Actualmente, muchos demócratas critican al electo presidente porque les resulta indigerible su revelada extimidad antiinmigración. El Estado de Trump prometió estar saturado de rasgos del amo. La próxima administración ganó las elecciones con cerca de 60 millones de votos lo que autoriza a Trump a creerse el representante de toda la sociedad norteamericana y a tener facultades de amo para hacer desaparecer al inmigrante, a sostener inclusive con leyes el discurso de la extimidad en su doble sentido: un íntimo nacionalismo norteamericano y lo exterior a la sociedad legal, los indocumentados y de riesgo social, rechazados por nuevos "bárbaros" o por "dreamers".
Si Trunp consuma su personalísimo ideal de autoridad, la expulsión en masa de inmigrantes en los EEUU demostrará lo que el psicoanalista Jacques Lacan creía: la actual civilización les exige a las personas "a vivir por encima de sus posibilidades".

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