Vecinos de barrios ubicados en la zona este de San José de Metán reclamaron por los derrames cloacales que se producen desde hace tiempo y cada vez que llueve con intensidad.
Los líquidos comienzan a fluir en gran cantidad en la calle Leandro N. Alem al 1000, a la altura del denominado loteo Beltramo, y afecta a otros barrios de la zona como Las Delicias y Virgen del Valle.
El agravante es que la tapa se encuentra en la senda peatonal e impide el paso de la gente por todo ese sector. El derrame forma una especie de acequia que continúa su recorrido contaminante por la calle Alem hasta el cementerio.
Los vecinos, además de tener dificultado el paso, señalaron que el olor es insoportable y que la situación pone en riesgo la salud de los habitantes.
"Este es un problema constante que se agrava con las lluvias. Supuestamente vinieron a solucionarlo en varias oportunidades, pero se sigue repitiendo", dijo Raúl Acuña, quien vive muy próximo al derrame.
"Desde que comenzaron las tormentas volvimos a soportar esto. El hedor es intenso en toda la zona, incluso dentro de nuestras casas. Hice hasta refacciones para tratar de contrarrestar el problema, pero no lo logré", remarcó.
Los vecinos aseguran que ya presentaron las quejas en Aguas del Norte. "La empresa tiene conocimiento de este derrame, manda personal que destranca las cloacas, pero luego vuelven a colapsar. Necesitamos que nos den una solución definitiva", señaló Acuña.
El residente dijo que cuando llueve con intensidad, la calle Alem se convierte en una suerte de río, pero además no pueden circular por la vereda porque están los líquidos cloacales. "Esto es muy perjudicial. Es algo que se debe solucionar con urgencia", remarcó.

Calles intransitables

Otro de los problemas que hay en los barrios de la zona son las calles de ripio y tierra que quedan completamente anegadas con las lluvias. Un ejemplo es el estado actual del pasaje Tornero, en el loteo Beltramo, por donde no puede pasar ningún vehículo.
"Este pasaje es intransitable por el barro. Viven familias con niños y no pueden caminar por aquí. Hace cuatro años que vivimos unas diez familias y nunca tiraron ripio", dijo el vecino Franco Navarro.
"Tenemos que salir por otra parte. Las madres con chicos y cochecitos no pueden ir por ningún lado. Tenemos varias inconvenientes, además del derrame. Logramos la conexión de la energía eléctrica, pero seguimos pidiendo la de agua, que es más necesario aún", remarcó.

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