La disputa legal entre el gobierno de los Estados Unidos y la gigante tecnológica Apple, transitó un nuevo capítulo al recurrir la empresa una orden judicial para dar acceso al FBI al teléfono celular del hombre que junto a su pareja mató a 14 personas e hirió a otras 22 en la denominada "Matanza de San Bernardino", el 2 de diciembre último.
La empresa tecnológica inició lo que promete ser una dura pulseada con la Justicia y el gobierno estadounidense al negarse a desbloquear el iPhone de Syed Rizwan Farook, quien murió por disparos de la policía junto con su esposa, Tashfeen Malik, luego que ambos atacaran a sus compañeros de trabajo en San Bernardino.
Apple presentó un recurso ante un tribunal federal en el que solicita que se anule la orden judicial por estar fuera de la ley y violar la Constitución.
"La única forma de conseguir la información es escribir un software que sería como equivalente a un cáncer para el software. Crear algo así sería muy mala idea y jamás lo haremos", declaró Tim Cook, consejero delegado de Apple, en una entrevista concedida a la cadena estadounidense ABC news.
El aparato en cuestión fue hallado por los agentes en el vehículo en el que Farook, de nacionalidad estadounidense, y su esposa, Tashfeen Malik, pakistaní, presuntos seguidores de la organización Estado Islámico (EI), huían de la Policía cuando fueron abatidos.
El FBI asegura que sus expertos no han podido hasta ahora acceder a la información en el teléfono de Farook e insisten en que los datos podrían perderse permanentemente tras 10 intentos fallidos de introducir la contraseña para desbloquearlo.
El director del FBI, James Comey, asegura que con el caso de San Bernardino no está buscando sentar jurisprudencia y que el pedido "no está destinado a enviar un mensaje o a crear una especie de precedente", dijo Comey en una comisión en el Congreso.
Ambas partes deberán testificar en una comparecencia en el Congreso para hablar sobre el caso del encriptado.
Sin embargo, Apple se mantiene firme y no cede al reclamo judicial del gobierno, pues ello supondría obligar a la compañía a abrir una puerta trasera a su sistema de encriptación para que los investigadores del FBI accedan a la información almacenada en el iPhone.
"Esto crearía un precedente que, creo, ofendería a mucha gente en el país", aseguró Cook en la entrevista en la que, además, hizo una llamada de alerta a la sociedad estadounidense sobre los límites de la privacidad.
"Si la justicia nos pide crear este software, imagina qué otras cosas nos podrían pedir. No sé dónde o cómo vamos a terminar, pero sí tengo claro que esto no debería estar sucediendo en este país", afirmó Cook, quien aseguró que la compañía llegaría incluso al Tribunal Supremo para defender su postura.
Apple entiende el problema como una cuestión empresarial sino como una polémica de seguridad informática.
Varios grupos cercanos a las víctimas del ataque, que costó la vida a 14 personas, manifestaron su malestar con Apple por esta postura.
Apple indicó que trabaja en un sistema que endurezca sus algoritmos de cifrado, de modo que si se repitiera la situación la compañía tampoco podría acceder a los datos porque "no podría hackearse a sí misma", informó el New York Times.

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