Abrir los poros
Este es un paso que mucha gente se olvida, y que sin embargo es fundamental porque permite que la piel esté preparada para absorber en profundidad el resto de los pasos que vamos a llevar a cabo, sin dañar en lo más mínimo la piel.
La forma más fácil de abrir los poros es calentar en un recipiente agua hasta que hierva, en la que se pueden agregar algunas hierbas como la lavanda o incluso un té. Luego, tapándonos la cabeza con una toalla, nos colocamos cerca del recipiente y dejamos que el vapor que emana vaya abriendo lentamente los poros.
Exfoliación
Este paso es fundamental para eliminar toda la suciedad y células muertas de la piel antes de proseguir con el tratamiento. Existen diversos exfoliantes naturales, dependiendo del tipo de piel.
Mascarilla
Existen muchas mascarillas naturales para la piel. Podemos encontrar mascarillas que sirven a las necesidades de tu piel: hidratar las pieles secas, eliminar el exceso de aceite en pieles grasas.
Astringente para cerrar poros
Una vez terminada la limpieza, la idea es cerrar los poros para evitar que en ellos entren impurezas. Existen vegetales que permiten cerrar los poros gracias a su jugo.
Hidratante
El último paso es la hidratación: las cremas hidratantes deben utilizarse en el día a día para mantener la humedad en el rostro y así evitar el envejecimiento prematuro, los picores, la resequedad y la tirantez.
Mascarilla natural y hecha en casa
Ciertas frutas son ideales para hidratar tu piel debido a su alto contenido de agua. Utiliza, por ejemplo, una banana madura y haz una pasta, la cual aplicarás en sobre tu cara y el cuello suavemente. Espera 15 minutos y retira la mascarilla con agua fría para activar la circulación sanguínea.
Otra puede ser de pepino. Pélalo y muélelo bien fino hasta obtener una pasta (guarda dos rodajitas para tus ojos), extiéndela por todo tu rostro y descansa por 15 minutos. Retira con abundante agua fría y verás tu piel más fresca y humectada.
La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y su primera y principal barrera contra agentes patógenos. Entre sus muchas funciones están: regular la temperatura corporal, proteger las estructuras internas y proporcionar sensaciones como el tacto y la presión.
Una piel tersa y luminosa es señal de salud, sin embargo existen muchos factores internos y externos que pueden influir negativamente en su aspecto y salud. Uno de los más perjudiciales es el uso excesivo de sustancias químicas como maquillajes, jabones, entre otros.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora