Necesitan por lo menos 8 horas diarias de trabajo en el medio de la basura para ganar, en el mejor de los casos, 200 pesos por jornada. Un dinero que surge de la venta de cartones, vidrios, metales y plásticos. En el Vertedero San Javier se ganan la vida 141 familias agrupadas en tres cooperativas: de Recuperadores, Ceferino Namuncurá y Mantrex. Estas, junto a una de Cafayate, trabajan por el sueño de poder comprar una peletizadora, máquina usada para reciclar el plástico, con lo cual podrían ganar entre 4 y 5 veces más que lo que obtienen ahora. "Sería un salto tremendamente bueno para todos nosotros", remarcó Benita Fernández, presidenta de la Cooperativa de Recuperadores, una luchadora de 43 años que a los 13 empezó a acompañar a su papá para mejorar las condiciones laborales de los cartoneros. Benita se sobrepuso a todas las adversidades, incluidas persecuciones policiales y detenciones, y organizó el primer grupo de cartoneros que finalmente pudo ser, en tiempos de la intendencia de Enrique Tanoni. Claro que le hubiera gustado tener otro trabajo. Admitió: "Sé que para eso hay que saber otras cosas, tener otros conocimientos, que no tengo". Igual siente orgullo por haber contribuido en su hogar paterno, en el que eran 13 hermanos, y de haber criado 14 hijos después, trabajando entre los desechos de la ciudad. Su hija mayor tiene 25 años y la menor, 2 años. Dos trabajan con ella en el basural, los demás estudian.
¿Cuántas familias viven hoy de la basura en Salta?
Somos 141 familias entre las tres cooperativas. Primero trabajábamos con el cartón, las botellas de vidrio, los metales. Desde hace doce o trece años también juntamos botellas de plástico, el PET (por sus siglas en inglés -polyethylene terephtalate- es un tipo de plástico muy usado en envases de bebidas y textiles). El ingeniero Moreira nos apoyó para que juntáramos el plástico y pudiéramos ganar un poco más de dinero. A través de él conseguimos trabajar las 24 horas adentro del basural, en turnos y en distintas actividades.
¿A quién le venden el plástico?
Como toda la mercadería, a los intermediarios, porque nosotros no podemos llegar a las fábricas. Ahora, con el apoyo de la Municipalidad estamos viendo de poder vender directamente, así tenemos un mejor ingreso porque hoy cayeron los valores y están pagando precios muy bajos.
¿Cómo lo venden?
Está a $1,60 o $1,80 el kilo de cristal, la botella blanca. Lo otro es más barato todavía. ­Son precios muy bajos!
¿Cuántas botellas hacen un kilo?
Diez o 12 botellas.
¿Qué hacen con el cartón?
Lo vendemos así nomás, pero justamente los que lo compran lo llevan a Jujuy, a otros lados.
¿Cuánto pueden ganar en una jornada de 8 horas de trabajo?
Pueden ser 150 pesos, o 200 el que trabaja más. Es mucho sacrificio para ganar tan poco.
Ustedes tienen la idea de comprar una máquina peletizadora (para reciclar). En la Municipalidad comentaron que tienen la intención de ayudarlos en este punto.
Sería buenísimo que pudiéramos lograrlo. Seríamos cuatro cooperativas -las nuestras y una de Cafayate- las que participaríamos de esta iniciativa. Tendríamos muchísimos beneficios. Nos permitiría casi industrializarnos para poder vender a mejor precio, exportar, para que la gente pueda ganar más y tener un sueldo digno. Sería un salto tremendamente bueno para nosotros.

En términos de dinero, ¿cuánto mejoraría la situación de ustedes con esa tecnología?
No sé exactamente, pero creo que unas cuatro o cinco veces más ganaríamos.
¿Cuál es el costo de la máquina?
No lo sé. Por ahora trabajamos juntos con la cooperativa de Cafayate. Y me parece bueno porque solo así vamos a lograr salir adelante todos.
¿Cree que están cerca de conseguirla?
No dejo de tener esperanzas. En algún momento se dará. Sería una alegría tremenda para todos los que trabajamos.

¿En su cooperativa cuántas familias hay?
Somos 63 familias; en la Ceferino Namuncurá 41 y 37 en Manrex.

¿Cómo recuerdá los primeros años en el basural?
Eramos perseguidos como delincuentes, cuando lo único que pedíamos era un permiso para poder trabajar. Eran los tiempos de (Víctor Alejandro) Montoya, (Alberto Javier) Alderete... No nos querían dar ese permiso, pero resulta que no había otra cosa para hacer, era muy difícil, nosotros ya conocíamos cómo se movía esto. Mis padres trabajaban en la basura y nada más necesitábamos que nos dejaran tranquilos. Yo era menor, pero me acuerdo de acompañar a mi papá en los reclamos. El basural estuvo en la Pedrera, en San Lorenzo, en el Cerro Bola, al costado de la avenida Tavella. A todos los recorrí. Siempre perseguida por la Policía. Juntábamos la mercadería, venía la Policía y nos quitaba todo y lo quemaba. Nos llevaban a Caballería y nos hacían trabajar ahí, a las mujeres nos obligaban a limpiar los baños y los hombres tenían que machetear y alimentar a los caballos. Y cuando nos llevaban a la seccional cuarta nos encerraban y nos tenían privados de la libertad hasta que se les ocurría.

¿Cuándo consiguieron el permiso para trabajar?
En el gobierno de Enrique Tanoni. Entre él y Agrotécnica Fueguina nos dieron el primer permiso. Empezamos como grupo, éramos 60 personas, entre ellas la señora Ester Quiroga que con sus contactos hizo mucho para que pudiéramos trabajar y dejaran de perseguirnos.

Apoyo de la Municipalidad
En la Municipalidad consideran "muy buena idea" la posibilidad de que las cooperativas de cartoneros que trabajan en el vertedero San Javier dispongan de una máquina peletizadora (recicladora) de plástico cristal.
Así lo hizo saber a El Tribuno el nuevo secretario de Ambiente y Servicios Públicos, Federico Casas, quien señaló que los hombres y las mujeres que trabajan en el basural reciben las bolsas de Separemos juntos, clasifican y acondicionan los materiales que luego comercializan, usados como insumos para nuevos procesos.
Recordó que en la actualidad, los cooperativistas siguen vendiendo el plástico como insumo, pero como su precio es variable, siempre según la demanda, no pueden asegurarse un ingreso constante. "Por eso, están viendo la posibilidad de comprar una máquina peletizadora (pellets o pelets son pequeñas porciones de material aglomerado o comprimido) para dar valor agregado al producto y, de ese modo, tener mejor ingreso y más constante cuando lo venden en el mercado. Sabemos que sería un gran paso para ellos", dijo el funcionario. Casas dijo que el municipio "no dispone ahora de los recursos para hacer esa compra y ponerla a trabajar en las cooperativas", pero la consideran una "muy buena idea". Por eso, adelantó: "Vamos a darles el apoyo y acompañamiento en todo lo que esté al alcance de nuestros recursos".

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Sección Editorial

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Erik Larsen
Erik Larsen · Hace 10 meses

Esta gente estaría mucho mejor si el gobierno no nos obligara a contratar el monopolio de Agrotécnica. Esta gente se ofrecería libremente para llevarse nuestra basura, clasificada o sin clasificar, cobrando poco o nada, y quizás incluso hasta pagando. Eso sería si existiera el libre mercado: más y mejor trabajo para esta gente, mejor servicio para nosotros, y menor contaminación. Pero en el reino del monopolio, el gobierno nos obliga a amontonar toda la basura en cualuquier lugar y a precios ridículos.


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