En la densa trama de las problemáticas que afectan a nuestra sociedad se encuentran entre otras, los lamentables resultados en las evaluaciones de los aprendizajes de los estudiantes, la endeble operatividad de la justicia sospechada de venalidad y la falta de pertinencia en la aplicación de políticas públicas con el correlato de la escasa credibilidad ciudadana en el sistema democrático.
Frente a estas circunstancias, encontramos en el pasado ejemplos de hombres probos, ciudadanos responsables, que se erigen como referentes para nuestro tiempo. Tal es el caso del Dr. Bernardo Frías, abogado y doctor en Jurisprudencia por la Universidad Nacional de Buenos Aires con su tesis "Obligaciones y responsabilidades del inquilino".
Concluida su trayectoria educativa de regreso a Salta, abre su estudio jurídico alternando el ejercicio de la abogacía con sus estudios predilectos de literatura e historia. El ministro Delfín Leguizamón le ofrece un juzgado, cargo que no aceptó fundando su negativa en que la Constitución de la Provincia exigía dos años de ejercicio de la abogacía que Frías no acreditaba, revelando su honradez cívica, aunque esta renuncia fuera en detrimento de sus ingresos.
Entre las actividades desarrolladas por Bernardo Frías es de destacar su labor docente, la que ejerciera en la Escuela Normal y en el Colegio Nacional, en las cátedras de Historia e Instrucción Cívica, tarea que desempeñó con verdadera vocación durante treinta años. Sus clases fueron el faro que alumbró las mentes de los jóvenes con una nutrida enseñanza histórica, filosófica, literaria y jurídica, despertando en muchos discípulos suyos la afición y el entusiasmo por los saberes humanísticos. En esa labor Frías sembró algunas vocaciones revelando a un verdadero maestro de la juventud.

Hombre de ley

En 1902, fue electo diputado a la Honorable Legislatura de la Provincia por el departamento de Rosario de Lerma. Durante su mandato fue el único representante que se oponía tenazmente a cuanto aparecía contrario a las instituciones y a los intereses públicos. La elocuencia de su palabra lo destacó como orador en las tribunas salteñas.
Fue miembro de la Cámara de Justicia y del Superior Tribunal de Justicia, ocupando la presidencia de ese Honorable Cuerpo. Hombre de ley, era un idealista del derecho. En sus días postreros, fue designado juez de la Corte de Justicia, cargo que no llegó a desempeñar.

El historiador

Su erudición le permite obtener reconocimiento en el medio salteño y afrontar diversas comisiones de carácter cultural e histórico. Un decreto del Poder Ejecutivo del 17 de julio de 1900, lo encaminará por la senda de la Historia para siempre: se le encargó la revisión de archivos con el fin de encontrar documentos relativos a los límites de nuestra provincia con la de Tucumán y la de Jujuy, que por entones volvían a renovar las disputas sobre extensiones territoriales.
Esa labor a la que consagró su vida, le llevó a revisar más de treinta mil documentos, actas capitulares, diarios de sesiones, archivos particulares, correspondencia e informes de límites, etcétera. Cumpliendo con ese encargo, descubrió una frondosa documentación y se encontró iniciando la obra perdurable de su vida que fue descubrir nuestro pasado. Así concibió la idea de escribir la "Historia del General Martín Gemes y de la Provincia de Salta, o sea de la Independencia Argentina", obra de extraordinaria importancia en la historiografía nacional. En ella surge claramente el genio del caudillo de los gauchos, su capacidad en la conducción de la larga lucha en que empeñó a su provincia hasta transformarla en infranqueable barrera frente al poder realista. Bernardo Frías fue el primero y el más minucioso historiador de la personalidad y de la actuación del general Gemes. Comprendió la importancia de escribir la historia de Salta pero que era necesario hacerlo bajo una perspectiva nacional y americana, desde lo local, a sabiendas que la historia de nuestro terruño, era también Historia de la Nación. Comprendió que había que superar la óptica del puerto que ofrecía la historiografía decimonónica. Era necesaria la palpitación del interior.
Frías es autor de numerosas obras, folletos, escritos periodísticos, discursos, colaboraciones en revistas de la época y que fueron publicadas por La Nación, La Prensa, Caras y Caretas de Capital Federal. Cuenta con un libro de poesías escrito bajo el título de "Mis versos", y de una novela "La colegiala", redactada en sus tiempos de estudiante.
Otra inquietud, fue la investigación de la biografía del prócer de la Independencia, Francisco de Gurruchaga. También es autor de un informe sobre límites de Salta con Tucumán. Dejó inéditos el "Compendio de Historia Argentina" y otro de "Instrucción Cívica y Moral". Estos trabajos postreros, fueron proyectos de textos dedicados a la enseñanza secundaria.
Singular interés despierta su afamada "Tradiciones Históricas", obra de tono festivo, a veces irónico, otras sarcástico, pero siempre brillante, en la que desgrana con pluma ágil y tono coloquial la visión de su entorno y de su época. En ella describe lugares, personas y acontecimientos históricos, sociales, culturales y políticos desde la fundación de ciudades. Era Frías un excelente crítico de la sociedad. Recibió la tradición oral de personajes actuantes en los hechos reales, transmitiendo a las generaciones futuras la crónica de las generaciones pasadas.
"Tradiciones Históricas" es una obra de consulta imprescindible para quienes desean aproximarse al estudio de la sociedad y costumbres de la Salta de antaño.
En 1989, la Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños, dispuso editar veinte notas dispersas que en su momento fueron publicadas en periódicos de Buenos Aires y en Salta, hasta poco antes de su muerte en 1930. Con el título de "Crónicas y Apuntes", nuevamente nos permite el amable y colorido reencuentro con los tiempos de nuestros ancestros.
Es de justicia reconocer que para investigar, debió sacrificar horas a su ejercicio de abogado y de docente. También hubo de destinar parte de sus ingresos para viajar, adquirir libros y editar de su bolsillo, la mayor parte de sus textos.
Su reconocimiento como historiador se la dio la Junta de Historia y Numismática Americana, antecesora de la Academia Nacional de la Historia, al nombrarlo Miembro Correspondiente.
Su vida se apagó un 17 de diciembre de 1930 en su casa de campo en Peñaflor, departamento de Chicoana.

Un referente

El Dr. Bernardo Frías representa en nuestro tiempo un referente: es el docente que deja huellas profundas a través de sus enseñanzas y siembra ejemplos en sus discípulos, es el hombre que en la función pública actúa con responsabilidad sin dejarse halagar por los cargos que le tocó ejercer. No aspiraba al pedestal, su trabajo era tesonero. Pero su mayor mérito fue ofrendar un prócer a Salta, a la Nación y a América. Fue el primer güemesiano, quien nos develó la gesta emancipadora desde una mirada integral, quien contribuyó con su pluma a bruñir el bronce y a ubicar a nuestra Salta en la verdadera dimensión que tiene en la construcción de la Nación Argentina.
Ante la apremiante necesidad de reconstruir el tejido social, de reactivar nuestra producción, de pensar en la formulación de políticas que proporcionen mayor bienestar a los ciudadanos, es menester lograrlo a través de la solidez de los conocimientos que debe ofrecer el sistema educativo, de la responsabilidad cívica de sus funcionarios y en el irrestricto cumplimiento de los marcos legales, territorios en los que Bernardo Frías, desde la humildad supo desempeñar con vocación y en permanente servicio.

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