Las fuerzas apoyadas por Estados Unidos intensificaron sus ofensivas sobre los feudos del grupo Estado Islámico (EI) en Irak y Siria, país en el que un bombardeo de la coalición antiyihadista mató a 20 civiles.
En Irak, los soldados avanzaron en Mosul, último bastión del EI en el país, mientras que, en Siria, las tropas kurdoárabes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) prosiguieron su ofensiva hacia Raqa, la "capital" del califato proclamado por los yihadistas.
El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH) comunicó que un bombardeo de la coalición alcanzó el pueblo de Al Heisha, en poder del EI, a 40 kilómetros al norte de Raqa. Su director, Rami Abdul Rahman, precisó que el ataque dejó 20 civiles muertos, entre ellos dos niños, y 32 heridos.
Las FDS, respaldadas por Washington durante su ofensiva sobre Raqa, negaron las pérdidas civiles. "Eso no ocurrió, y muchas de esas denuncias son noticias del EI", dijo una de sus portavoces, Jihan Sheij Ahmed, a la AFP.
Según esta alianza, el ataque en Al Heisha se cobró la vida de al menos seis combatientes de los yihadistas, a los que acusó de retener a civiles para usarlos como "escudos humanos".
El coronel John Dorrian, un portavoz de la coalición liderada por Estados Unidos, confirmó que se llevaron a cabo bombardeos sobre la zona de Al Heisha.
'Sin embargo, se necesita más información específica para determinar de forma concluyente la responsabilidad" de las pérdidas civiles', concluyó.

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