La primera medida de Donald Trump fue que no cobrará sueldo durante su presidencia, claro que para el magnate, con colección de autos de lujos, Rolls Royce entre ellos, no necesita.
Otro ejemplo de conducta para imitar se vivió en Suiza (el país de los relojes), cuando una foto se instaló en las redes sociales. El año pasado, en la estación de Neuchatel, pequeña localidad de 31.000 habitantes a 38 km al oeste de Berna, Didier Burkhalter (el anterior presidente) esperaba el tren que lo conduciría a la casa de gobierno en Berna.
El entonces presidente suizo iba de su casa al trabajo como un ciudadano más, en tren, el medio de transporte público por excelencia en Europa.
El hombre de profesión economista, esperaba el tren, mientras la gente pasaba a su lado prácticamente sin advertirlo. Evidentemente no repartía ni subsidios ni planes, su vida transcurría como un administrador de fondos públicos. La foto trascendió en las redes sociales y en ese tiempo muchos bromeaban imaginando a Cristina Kirchner tomando el "Roca" a fuel oil desde la estación de La Plata hasta Constitución. Nada más lejos de la realidad, por el contrario, la expresidenta, hasta hace poco, cobraba dos jubilaciones, una por ella y otra por la pensión de su exmarido: Néstor Kirchner.
Sería razonable que nuestros políticos situaran el valor de la honestidad por encima de la astucia, valor supremo en la Argentina, según Jorge Luis Borges.
Un periodista del diario La Tribune de Geneve preguntó una vez a Borges por qué había decidido vivir sus últimos días en Suiza. Respondió que deseaba que sus restos descansaran en tierra suiza, donde la honestidad era el valor más alto de la vida, y no en suelo argentino, donde el valor supremo era la astucia.
Profundo conocedor de la identidad argentina, sus palabras hoy resuenan en nuestra memoria atraídas por la realidad política. Si la astucia es la habilidad para engañar y lograr artificiosamente un fin, sus consecuencias son graves cuando se la practica en este terreno. De allí que los actos de quienes gobiernan o aspiran a hacerlo, deben reflejar no sólo responsabilidad sino también verdad pues repercuten en toda la sociedad.
Cuanta verdad en el razonamiento de Borges porque siempre utilizamos procedimientos corruptos que por habituales pasan inadvertidos. Y si alguien los enfrenta o señala su inconveniencia puede ser considerado, en el mejor de los casos, un ingenuo.

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