Si pensamos lo que fue Brasil hasta el año 2010 nos resulta difícil entender por qué su economía está pasando por serios problemas.
El destino de nuestro principal socio comercial parecía, hasta hace cinco años, de grandeza, con tasas de crecimiento de su economía promedio del 4,4% anual desde el 2003 a 2010, los indicadores sociales como el salario, desocupación, el control de la inflación y la distribución del ingreso mejoraban cada vez más.
Se posicionaba como líder de la región con una política externa activa no solo orientada a Latinoamérica sino también a otros mercados emergentes de Asia y África.
Brasil fue elegido dentro de los BRICS como sede del Mundial de Fútbol 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016; Petrobras, su empresa energética estatal, anunciaba el descubrimiento de nuevos yacimientos de petróleo que aseguraban mayores riquezas para el país. Hoy la situación de la economía es distinta; las variables sociales están muy deterioradas y la decadencia va en aumento. La inflación se escapó, el desempleo sube y las inversiones bajan. Petrobras está colapsada por los escándalos de corrupción que no permitieron materializar planes de crecimiento.
Las exportaciones del 2015 respecto al 2014 disminuyeron 9%, de acuerdo a opiniones de economistas fue por la fragilidad del nivel de actividad de las industrias, por la desvalorización del tipo de cambio y el pesimismo de los empresarios. "Los motivos deben buscarse en la política económica que aplica el gobierno", concluyen.
Analistas opinan que esta situación es por la baja de los precios internacionales de los productos que exporta, pero desmentida por otros, quienes argumentan que las exportaciones no son significativas respecto a la producción total del país (PBI).
Las reservas son más que suficientes (U$S370.000 millones) y es acreedor de deudas en dólares; este cuadro evidencia que las causas de los problemas internos por los que actualmente atraviesa Brasil no son consecuencia de la situación internacional.
Diagnósticos para 2016
Crecimiento de la economía: Expertos, explican que 2016 comenzó encajonado por las incertidumbres políticas y económicas, por lo que es muy difícil hacer estimaciones precisas de crecimiento en el año. Opinan que el gobierno empeoró sus expectativas en relación con el crecimiento del producto bruto interno (PBI), algunos predicen un descrecimiento del 1,9%, contra el 1% de la economía del año anterior, en cambio el mercado financiero es más duro en sus apreciaciones ya que espera una caída del 2,8%.
Catedráticos de universidades y de centros de investigación opinan que si la crisis política se resuelve y el gobierno logra recuperar la gobernabilidad, que se entienda con el parlamento, en este caso Brasil tendrá un diagnóstico menos pesimista augurando para 2017 y 2018 de recuperación, esperando un crecimiento en los siguientes.
Inflación: El Gobierno espera para este año una inflación tan alta como lo fue en el 2015, que alcanzó los niveles superiores a varios años. El IPCA (que sirve como referencia) estima que puede estar entre 2,5% y 6,5%, el gobierno cree que permanecerá en 6,47% en 2016 y el mercado anuncio un índice (IPCA) del 6,8%.
Existen diversas opiniones respecto del origen de la inflación, algunos analistas entienden que la inflación es alta debido a decisiones del Gobierno que optaron por un shock de precios administrados mientras que otros preferían un ajuste gradual.
Con el objetivo de disminuir la inflación, argumentan que el gobierno apeló a una serie de incentivos como baja de impuestos, menores tasas de interés, una persistente devaluación con el objetivo de recuperar competitividad externa, reducir la inversión pública, desacelerar gastos estatales y morigerar la participación de empresas y bancos estatales, todas medidas que llevaron a la situación de descrecimiento de la economía que hoy atraviesa Brasil.
Política monetaria: En la última Acta de la Comisión de Política Monetaria del Banco Central (Copom) consta que este organismo decidió mantener la tasa básica de interés (Selic) a 14,25% anual, habiendo sugerido que hasta puede llegar a subir. Por supuesto las voces de oposición a esta medida se escucharon, opinando que el Banco Central continúa con ideas conservadoras y toma decisiones basadas en diagnósticos incorrectos.
Dicen, que el aumento en la tasa de interés no va a luchar contra la inflación que puede llevar a la desocupación y al desempleo, argumentan que si el consumo está cayendo y la inflación sigue alta, el problema es de costos y no de la tasa de interés
Ajuste fiscal: El Gobierno en el 2015 anuncio medidas para disminuir el gasto público y aumentar los impuestos, normas que el congreso tiene que aprobar.
Analistas entienden que el ajuste fiscal fue la principal preocupación del 2015, la economía decreció, como lo hizo el gasto y la inversión pública y que si el ajuste fiscal sigue siendo el principal objetivo del gobierno, la recesión será más profunda.
Opinan que el ajuste fiscal para generar crecimiento solo existe en modelos hipotéticos, lo que genera crecimiento son las expectativas de ingresos, el administrador solo invertirá si tiene ingresos en el futuro y ve demanda de sus producciones y no porque el gobierno haya hecho un ajuste fiscal.
Exportaciones: Los analistas opinan que crecer con las exportaciones con una moneda subvaluada es poco probable porque además la economía internacional será muy permeable a los cambios. Miran el crecimiento de la economía de los EEUU, Europa que se está reacomodando y China que bajo su crecimiento del 10 o 11% a alrededor del 7%, entendiendo que será menor la demanda de materias primas. Ante este panorama, opinan que el problema de inflación y crecimiento de su economía no está en mercados del exterior sino adentro del país y deben ser resueltos por ellos mismos desde la política.

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