Pocos días después de las recientes elecciones municipales, cuyos resultados implicaron una estruendosa derrota del Partido de los Trabajadores (PT), liderado por Luiz Inácio Lula Da Silva, que profundizó su profunda crisis interna reflejada en la destitución de la expresidente Dilma Rousseff, el gobierno de Michel Temer se anotó lo que el primer mandatario calificó de una "victoria mayúscula": por una abrumadora mayoría de 336 votos contra 111 y tres abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó una enmienda constitucional que prohíbe el aumento del gasto público por un plazo de veinte años.
Este éxito tiene una singular significación política. Pese a sus bajos índices de imagen positiva, Temer logró consolidar una coalición capaz de otorgar sustentabilidad a un programa de austeridad fiscal que despierta una enconada resistencia en la izquierda y los sindicatos estatales.
Esta nueva coalición agrupa al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que de socio menor del PT durante las presidencias de Lula y Rousseff, pasó a constituirse en socio mayoritario de la nueva alianza gubernamental, y al Partido Social Democrático Brasileño (PSDB), que de principal partido de la oposición se erigió en acompañante de Temer.
La economía brasileña atraviesa una crisis estructural. Tras varios años de estancamiento, entró en una fase de recesión. Según las estimaciones del FMI, el producto bruto interno caerá este año un 3,5%. Ya había caído un 3,8% en 2015. Se trata de uno de los peores retrocesos de la historia. El riesgo de espiralización de la crisis hacía indispensable un giro copernicano, que pueda erigirse en un punto de inflexión. Temer está obligado a lograrlo, si quiere completar su mandato constitucional, que expira a fines de 2018.
En el "Plan Temer", este congelamiento presupuestario es condición necesaria pero no suficiente. Está acompañado por un conjunto de medidas para promover la inversión privada, tanto nacional como internacional, a fin de sustituir como principal motor de la economía a la inversión pública y la expansión del consumo.
El gobierno puso en marcha un programa de obras públicas que serán ejecutadas a través de sociedades público-privadas, concesiones o privatizaciones. Incluye 25 proyectos de infraestructura, desde puertos, aeropuertos, carreteras y vías ferroviarias hasta obras de saneamiento básico y líneas de distribución de energía.
Paralelamente, el nuevo presidente de Petrobrás, Pedro Parente, sostuvo la necesidad de modificar la ley que establece el monopolio de la empresa estatal en la exploración del "presal", en el litoral marítimo brasileño, donde se supone que existen inmensas reservas de petróleo y gas, que podían explotarse a un costo mucho más bajo que el promedio internacional. "Si somos obligados a operar todos los campos no tendremos recursos para esto, lo que hará que la exploración lleve un tiempo más largo", expresó Parente.
La decisión de abrir las compuertas a la inversión extranjera en las obras de infraestructura y de eliminar el monopolio petrolero estatal son dos medidas económicas largamente postergadas que jamás hubieran podido lograr consenso en la opinión pública de no mediar los escándalos de corrupción desatados a raíz de las investigaciones sobre Petrobrás, que pusieron en el banquillo de los acusados a los funcionarios responsables, legisladores, líderes políticos y a los dueños y directivos de las mayores empresas constructoras brasileñas, beneficiarias de un sistema de capitalismo prebendario que durante décadas esquilmó las finanzas estatales en todos sus niveles.
De allí que el PT y otros sectores de izquierda insistan en asociar las múltiples denuncias judiciales, potenciadas por los grandes medios de comunicación, con un supuesto plan internacional contra la independencia económica de Brasil. Esta teoría no fue avalada en la primera vuelta de las elecciones municipales, donde el PT hizo su peor elección de este siglo y no sólo fue desalojado de la estratégica alcaldía de San Pablo, entre otras, sino que perdió hasta en el municipio San Bernardo del Campo, la barriada obrera del conurbano paulista que en la década del 70 fue la plataforma de lanzamiento de Lula. Lo que sucedió en la ciudad más importante de Brasil tuvo otro ingrediente: el triunfador, Joao Doria, quien se impuso en la primera vuelta con el 53% de los votos, es un exitoso empresario y presentador de televisión perteneciente al PSDB, quien tuvo el decidido apoyo del gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, un correligionario que de esta forma quedó posicionado como el principal precandidato de su partido para los comicios presidenciales de 2018, nominación que disputa con José Serra, veterano dirigente del PSDB, canciller de Temer y protagonista, en apenas cuatro meses, de un cambio de fondo en la política exterior brasileña.
Porque el viraje económico del gobierno de Temer fue precedido por un fuerte giro en el plano internacional. Serra, cuyo carácter lo hace abandonar las sutilezas del edulcorado lenguaje diplomático del Palacio de Itamaraty, fue categórico al cuestionar las políticas de Lula y Rousseff, enfrió las relaciones entre Brasilia y Caracas, planteó la necesidad de una urgente reformulación del Mercosur y coincidió con Mauricio Macri en la idea de iniciar un proceso de convergencia entre el aletargado bloque regional y la pujante la Alianza del Pacífico.
Temer y Serra coinciden en que la prioridad de Brasil es profundizar su vinculación con los grandes países asiáticos, en particular China. De allí que Brasil y China hayan anunciado la creación de un fondo de inversiones de US$20.000 millones, en el que el aporte chino es de 15.000 millones, para proyectos de infraestructura. "La materialización de este fondo no tiene precedentes en América Latina", sostuvo Jorge Arbache, Secretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Planificación de Brasil. La política y la economía parecen confluir en impulsar un drástico cambio de rumbo en Brasil. Henry Kissinger decía que "adónde se incline Brasil se inclinará América Latina".

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora