Bruno Bidaurre es un niño de seis años, dulce, inquieto e inteligente, que nació con retinopatía de prematuro, diagnóstico que golpeó a sus jóvenes padres Silvia y Emanuel, porque no puede ver.
"Uno de los momentos más difíciles y de mayor impacto emocional para los padres de un niño que presenta un severo déficit visual es aquel en que se recibe el diagnóstico, o bien cuando uno se da cuenta realmente de lo que este diagnóstico significa", comentó Josefa, una de las abuelas del pequeño.
A pesar de su incapacidad para ver, él puede distinguir luces y sombras, pero los profesionales confirmaron que, aunque de forma progresiva, perderá totalmente la vista.
Bruno vive junto a su mamá Silvia, Maitena (4) su hermana menor, su tía, primos y abuela materna, en una casa del barrio 20 de Febrero.
Ese hogar, superpoblado, vive permanentemente iluminado para que él se pueda mover con mayor seguridad. Pero Bruno llena el alma de todos los que lo rodean con otra clase de luz, que emana de su ser, que suple con holgura la que le falta en sus ojos.
Su familia lo lleva periódicamente al hogar para ciegos Corina Lona, en Salta capital. Y en Orán asiste a la escuela especial y está integrado en la sala de 5 años común del Jardín de Infantes de la escuela Pizarro.
Toda la estimulación que recibió desde su nacimiento le permite desenvolverse con total normalidad, en su casa y en la escuela con sus compañeros.
Los primeros días del mes fue distinguido junto a su grupo de trabajo en la Feria de Ciencias y Tecnología, en la que expusieron sobre la vida de las hormigas. "Ellas son como yo, porque tampoco ven", explicaba Bruno con toda naturalidad paradito en su stand.
La familia acompaña cada paso del pequeño: "está aprendiendo a escribir en Braille y a usar el bastón blanco", cuenta su abuela, quien remarcó la falta de una aula de Estimulación Visual en la escuela especial Delia Taranto de Cosso, de Orán, acorde a las necesidades, no solo de Bruno, sino también de otros pequeños que tienen la misma patología.
Como todo niño es inquieto, juega a la pelota, lee su libro en Braille, disfruta de sus amigos y primos. Hincha de River, le gusta mucho jugar a la pelota y como es inquieto por naturaleza, hilvana sueños en el aire.
"Siempre le pido a la estrella fugaz que me dé unos ojos nuevos", emociona a quien lo escucha con su pedido.
Y sigue con total candidez: "Porque nunca encuentro las pantuflas debajo de la cama", lo que demuestra una maravillosa cuota de humor.
Lo concreto es que Bruno anhela poder tener algún día su propia máquina de Braille para poder escribir cartas a la gente que quiere, y poder volar en avión, ahora que su discapacidad le permite distinguir la claridad del cielo. Porque a pesar de su inocencia tiene la seguridad del escritor y aviador Antoine de Saint-Exupéry que "lo esencial es invisible a los ojos".

La retinopatía del prematuro

La retinopatía del prematuro es una enfermedad que se observa en los niños prematuros y se da por un desarrollo anormal de los vasos sanguíneos de la retina. Por esta razón es una enfermedad que puede producir ceguera.
La retina es la capa interna del ojo que percibe la luz y la convierte en mensajes visuales que son transmitidos al cerebro. Cuando un bebé nace antes de tiempo, los vasos sanguíneos de la retina crecen de manera anormal.
La mayor parte de casos de retinopatía del prematuro se resuelven sin causar ningún daño a la retina. Y cuando la retinopatía es severa, puede causar desprendimiento de la pared del ojo y posible ceguera.
Los bebés que nacen por debajo de los 1.250 gramos de peso o que nacen antes de la semana 31 de gestación, se encuentran en mayor riesgo.

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