En política ocurre como en el fútbol, a la hora de opinar todos somos Maradona.
De tal manera podemos pontificar que Macri no entiende nada de política o que Cristina Elisabet, en esta materia se comportó como arquitecta egipcia.
Lo cierto es que los que no entendemos un corno de política somos nosotros: los millones de opinólogos.
Como en el billar: en la política hay tantas combinaciones posibles que a veces una pifia se convierte en un increíble acierto. Veamos lo ocurrido con la citación de Cristina Kirchner a Comodoro Py. Inicialmente los anti K saltaron de alegría, hasta que advirtieron que Bonadio le había tendido un puente de plata a Cristina evitándole un regreso gris y solitario.
Por otra serie de carambolas, CFK se elevó a protagonista absoluta de la escena pública. Solo un país bananero puede brindar condiciones adecuadas para una concentración política multitudinaria, facilitando espacio, palco, micrófonos y hasta casi una cadena nacional a una persona imputada de graves delitos económicos contra el Estado, enfrente del mismo juez que la indagó.
Hasta la Televisión Pública prefirió las imágenes de la apasionada oradora a la de un Presidente perdido en el chaco salteño, junto al novio de la señorita Macedo.
La custodia de la Cámpora dentro del edificio de Tribunales, hasta en el despacho del mismo Bonadio, desborda las más febriles imaginaciones de la literatura mágico-realista latinoamericana. Con el argumento de evitar situaciones de conflicto, también sería válido darle a los reclusos la custodia de los presidios para evitar motines. Pero la bola sigue rodando y hay quienes opinan que en el último movimiento, la carambola le brinda a Macri la anhelada y huidiza construcción del enemigo que tanto anduvo necesitando. Se dice que el acto produjo tanta euforia entre sus cien mil participantes como bronca y preocupación en los cuarenta millones que no estuvieron. Se trata de un enemigo que, de tan corrosivo, hace estragos entre sus propias huestes.

Doce justicieros

Doce como los apóstoles; doce como los signos del zodíaco, doce como los del patíbulo, doce como las empanadas para este mediodía dominical. Así: doce son jueces federales de Comodoro Py. Todos, absolutamente todos tienen o han tenido en sus juzgados causas contra funcionarios de los gobiernos K. Algunas fueron rápidamente cerradas y archivadas, otras tuvieron un prolongado letargo hasta que el cambio de signo político provocó un atropellado y frenético despertar. Recién ayer, la única mujer de este clan federal, María Servini de Cubría (la famosa Barú Budú Budía que censuró a Tato Bores, hace 25 años) citó a indagatoria a exfuncionarios kirchneristas en el marco de la investigación sobre el manejo de fondos del programa Fútbol Para Todos, desde el año 2009. El mismo "justiciero" Bonadio hace cuatro años cerró rápidamente las causas que denunciaban el enriquecimiento ilícito de los secretarios "K". En un mes han circulado por estos tribunales, más funcionarios que en toda una década. Hoy quedan once magistrados, justo para armar un temible equipo: "Los federales" o "Los justicieros".
Resultan llamativas las críticas que lanza el kirchnerismo contra esta Justicia Federal, cuando más de la mitad (siete) fueron designados por el matrimonio Kirchner, cuatro por el menemismo y uno solo por Fernando de la Rua. Cuando Cristina se enfrente a Casanello -su más reciente designación- quizá largue el interrogante, que Shakespeare puso en boca de Julio Cesar: "Tu quoque, Brute, fili mi" (¿Tú también, Bruto, hijo mío?). Por su parte la inefable Lilita Carrió ha dicho que "El escándalo institucional hoy en la Argentina, son los jueces federales". Pobres magistrados: no los quieren los "K" ni los "M"; ­ellos que son tan buenos! Mire: siempre van a la parte de atrás de sus despachos y acarician un perro que está atado allí. ­Nadie podrá decir que en el fondo no son buenos muchachos!

Ironías de la política

En diciembre Cristina no quiso entregar la banda, ahora la banda la está entregando a ella.

Ironías de la historia

Muchos ignoraran quién fue el ahora famoso Py (no confundir con 3,1416). No nació siendo comodoro, sino que adquirió el grado ya bastante grandecito en las postrimerías de su carrera naval. Nacido en 1819 y amante del mar, estudió en la Academia Náutica de Barcelona, donde se graduó de piloto (lo que es un contrasentido porque los pilotos rechazan el agua). A la edad de 24 años, en 1843, ingresó a la Armada Argentina; luego de una vasta trayectoria, su accionar más destacado fue al reafirmar, en 1878, la soberanía Argentina (seriamente cuestionada por los chilenos) en nuestra Patagonia. La acción se llevó a cabo al frente de una importante escuadra (su apellido era una especie de imán para cuestiones geométricas), fundando en esa oportunidad el Puerto de Santa Cruz. ­¿Quién podría pensar que 138 años después, desde la calle que lo homenajea vería pasar tantos personajes de aquellas comarcas patagónicas?!
Al Comodoro Py también se lo recuerda en una famosa población del Partido de Bragado, que, orgullosamente, lleva su nombre. Sus 634 habitantes, también se enorgullecen porque ese pueblo ha sido distinguido como "Capital Nacional del Chorizo Seco". Tomá mate.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia


Re KennethU
Re KennethU · Hace 7 meses

Muy interesante Señor Neil Bühler

Analia Villa
Analia Villa · Hace 7 meses

Genial! Todos los domingos este comentarista me enseña algo -hoy, quien fue el Comodoro Py-, me permite analizar juntos un pedazo de nuestro día a día y, a la vez, me divierte con sus ironías.


Se está leyendo ahora