Consultados acerca de la típica escena cinematográfica en la que se ve a un can expuesto a una prenda de la víctima para que inicie el rastreo, Juan comenta que ese procedimiento se denomina búsqueda por rastro específico. "Por venteo, el perro va a detectar cualquier fuente de olor humano en un terreno. Decimos cómo hace, porque si de repente salgo a hacer una búsqueda de turistas y no tengo sus prendas no puedo mostrarle el olor de esa persona. Entonces vamos a usar este tipo de animal, que detecta cualquier fuente de olor humana, porque todos los seres humanos, más allá de que tenemos un olor particular, a su vez, tenemos olor a humano", detalla. Luego comenta acerca del trabajo colaborativo que efectúan con otros organismos. Junto a la Policía lacustre, por ejemplo, hallaron en marzo de 2014 el cuerpo de Lorenzo Mejías, un hombre que había ingresado al río Arenales para bañarse y fue arrastrado por la correntada. Esta búsqueda les demandó cuatro días. También el 30 de julio de 2015 integraron los grupos aplicados a la búsqueda del ingeniero Luis Aguirre, hallado sin vida cerca de la ruta provincial 28 a la altura de la curva de castellanos en San Lorenzo. Juan dice que los animan los mejores finales: el hallazgo de los desaparecidos con vida; pero, lamentablemente, están preparados para las peores noticias. ¿Por qué lo hacen? "Cada uno tiene incorporado el bienestar por el otro. Pero sumado a eso debe existir un gusto por la adrenalina, por la aventura, porque yo siempre digo que con las ganas no hacemos nada porque si no tenemos las condiciones no podemos hacerlo", subraya Juan. Su pensamiento vuelve a la adquisición de conocimiento y a que los integrantes sean capaces en el conjunto de requisitos indispensables. "Nosotros somos muy exigentes porque yo no quiero personal accidentado y que mañana seamos la noticia porque el rescatista se transformó en héroe, porque muchas veces hay fallas humanas. Muchos quieren capacitarse, pero no todos tienen los recursos ni los medios", aclara. Añade que cuando no cuentan con los recursos y los medios acordes para realizar su función, están poniendo en riesgo vital a las personas y sobrevienen los accidentes.
"Para hacer trabajo de altura, utilizamos material certificado a nivel europeo, estamos hablando de 7 u 8 mil pesos una cuerda de trabajo. Hay diferentes organismos que no tienen recursos y compran una cuerda de 300 pesos, van y hacen nuestro mismo trabajo y están expuestos a una rotura que los puede llevar a una lesión grave. El día que nosotros no tengamos los recursos, deberemos dar por finalizada nuestra participación", sentencia. Por último, vuelve la mirada hacia la condición de Salta como territorio potencial de generar terremotos dadas las estructuras geológicas de la región. Si a esta circunstancia se agrega el bajo nivel de sismorresistencia de un porcentaje de las construcciones, se concluye que el riesgo sísmico es muy elevado y que las consecuencias de un terremoto pueden ser muy severas para la vida de los habitantes. En este marco y dado el papel que desempeñan, a Juan le gustaría ver revalorizado su trabajo con el apoyo estatal.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora