Cuatro hermanitos de uno a nueve años tuvieron que ser separados de su familia biológica por una situación de maltrato y quedaron divididos en dos hogares estatales diferentes. Desde la Secretaría de Niñez y Familia informaron que buscan un lugar donde puedan permanecer juntos.
Tres de los chicos se encuentran en el Hogar Casa Cuna y otro en el Hogar Rosa Niño.
Desde la Secretaría de Niñez y Familia destacaron que están buscando los medios para que estos hermanos vuelvan a estar juntos.
Una familia sustituta o un hogar donde puedan vivir todos son algunas de las posibilidades hasta que se resuelva la situación por la que debieron ser alejados de sus padres biológicos.
"La separación de los padres se decidió en el marco de la ley nacional de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que habilita a la autoridad a tomar estas medidas de protección extrema, que son transitorias", explicó Rodrigo Fernández, titular de la Secretaría de Niñez y Familia.
El funcionario destacó que este tipo de medidas se aplica cuando los niños son víctimas de algún tipo de maltrato o violencia intrafamiliar vinculada con adicciones o alcoholismo.
"Es una medida de carácter extrema y de última instancia. Esta decisión se toma luego de un estudio previo y después de haber realizado incluso un abordaje económico y de apoyo psicológico y social", detalló.
Los cuatro hermanitos están entre nueve chicos en total que tuvieron que ser separados de sus padres biológicos por situaciones como la violencia familiar o la adicción en los últimos días. Los niños pertenecen a cinco familias diferentes.
La medida no debería extenderse por más de 90 días. En ese plazo, el nexo con los padres debería estar reconstruido y los chicos volverían a sus hogares, con un control del Estado.
"De no poder concretarse el regreso al ámbito de la familia, ya con sea abuelos o tíos, los niños podrían pasar al proceso de adopción. Claro que esto debe estudiarse con detenimiento y en función de cada caso", explicó Fernández a El Tribuno.
Antes de retirar a estos nueve niños de sus hogares, las autoridades llevaron adelante un proceso de apoyo económico, psicológico y social que, por distintas razones, no funcionó. Ante el interrogante de porqué los niños no fueron enviados con sus abuelos o tíos, Fernández explicó que en estos casos, los chicos deben ser alejados de todos sus vínculos biológicos durante un tiempo.

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Sección Editorial

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