Con una población de 3.000 personas sumando ancianos y niños, los barrios Progreso y Sarmiento de la zona oeste de la ciudad no tendría por qué ser una zona conflictiva. En un lugar donde todos se conocen y que con el paso de los años vieron crecer la barriada y los hijos de los vecinos, la relación entre todos debiera ser armónica. Sin embargo, la zona oeste de la ciudad de Salta tiene una historia de antecendentes de problemas entre vecinos y enfrentamientos con los efectivos policiales.
En diálogo con El Tribuno, la comisario Hortensia Aramayo, encargada de relaciones con la comunidad de barrios Progreso y Sarmiento, destacó que desde hace varios años se viene trabajando para lograr la aceptación de la comunidad sin ver resultados positivos. "En abril decidimos trabajar en el programa puerta a puerta, para realmente tener contacto directo con los vecinos", aseguró a El Tribuno.
Durante 2015, los efectivos policiales de la zona oeste trabajaron en forma más directa con los niños del barrio, a través de la creación de un camping, donde los pequeños disfrutaron de una colonia de vacaciones durante el verano, y en forma conjunta con un grupo de Cáritas Italia se realizan actividades de tipo religioso. Sin embargo, la comisario Aramayo admitió que estas estrategias de trabajo no dieron los resultados que esperaban. "No era suficiente para lograr recabar información sobre la población de los dos barrios y trabajar sobre la conductas de los vecinos. Es por eso que se optó por trabajar con el plan Puerta a Puerta, que ya se aplicó en la zona sudeste y que dio resultados muy positivos", destacó la comisario.
El año pasado los efectivos de la policía en los barrios Progreso y Sarmiento lograron acercarse a la población y festejar juntos las fiestas de fin de año. Además, se realizaron charlas informativas sobre drogadicción, autoestima y cuidado personal.
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<div>En la búsqueda de la mejor convivencia. Foto: Lucas Alascio</div>
En la búsqueda de la mejor convivencia. Foto: Lucas Alascio
Dado el primer paso, las autoridades se acercaron aún más y aplicaron el Puerta a puerta.
Al respecto, el jefe de la Policía, Ángel Silvestre, destacó que entre los primeros pasos de este programa se realizaron patrullajes con personal civil y uniformado. "De esta manera se comenzó a lograr la aceptación del barrio", dijo el comisario, quien reconoció que también contó el aporte de la Iglesia. En este caso destacó la tarea del padre Tejerina. "En las misas que realizaba el padre se fue sumando la participación de los efectivos. Actualmente trabajamos con el padre Horario Rivadeneira, que es el capellán de la institución pero es quien está a cargo de la iglesia de Solís Pizarro", contó Silvestre.

Vecinos conflictivos

En este caminar casa por casa, los efectivos policiales lograron identificar a los vecinos que más incidentes generaban. De esta manera y en forma constante se logró crear un puente de comunicación, pero la tarea no fue fácil, ni lo sigue siendo.
La comisario Aramayo indicó que la tarea de visitar a los vecinos es diaria. "Imaginate que con tantos conflicto una visita cada 15 días no hace nada. Es por eso que todos los días se visita a un número determinado de vecinos. La zona en realidad no es grande pero sí complicada", aseguró la comisario
Durante estas visitas los efectivos policiales realizan una tarea docente a los fines de mejorar la convivencia. Una de estas tareas es enseñarles a los vecinos la existencia de algunas contravenciones que obligan el accionar policial. "Por ejemplo, les enseñamos que si quieren tomar alguna bebida alcohólica no lo pueden hacer en la calle, sino puertas adentro de su vivienda, porque de no ser así, la policía se ve obligada a actuar", contó Aramayo.

Nexos religiosos

Para conectarse con la comunidad la imagen de la Virgen del Carmen, que es la patrona de los suboficiales de policía, recorrerá próximamente el barrio Sarmiento.
Para lograr sumar a los adultos en este proceso de integración, el padre Horario Rivadeneira tomó como tarea integrarlos a las actividades religiosas, ya sea las misas como la celebración de festividades específicas como la del pasado 15 de agosto, con la Virgen de Urkupiña. "Para esa fecha se logró hacer una misa en la casa de uno de los vecinos que tiene a la Virgen y contar con la participación del resto", contó la comisario Aramayo.

El rol de la Policía Infantil

Para sacar a los pequeños de la calle, desde la Comisaría Octava de Solís Pizarro se creó un anexo de la Escuela Infantil de Policía en barrio Progreso. Si bien la institución está dando sus primero pasos, ya cuenta con 150 alumnos, 50 solo de Progreso.
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Los chicos y chicas de barrio Sarmiento durante los festejos del día del niño. Foto: Lucas Alascio
Los chicos y chicas de barrio Sarmiento durante los festejos del día del niño. Foto: Lucas Alascio
"Lo que buscamos es que los chicos de estos barrios tengan otro tipo de experiencias. También es está analizando un acuerdo para que los chicos puedan sumarse a talleres de formación que se dictan en la zona. En un momento también se pensó trabajar con la Municipalidad, pero sigue latente esta posibilidad", destacó el comisario Silvestre. Otra de las actividades que los efectivos de la zona oeste esperan poder concretar en algunas semanas es la creación de un grupo de bomberos infantil. "Lamentablemente no se puede sumar a los adolescentes por la falta de seguros. Cuando los chicos superan los 13 años ya no cuentan con seguro del Instituto Provincial de Salta (IPS) para poder realizar estas actividades y es justamente la edad más crítica", contó el comisario. Silvestre reconoció que muchos de los niños que se sumaron a las actividades de la Escuela Infantil de Policía en Progreso y Sarmiento, hoy ya son adolescentes y piden seguir.

"Hay que educar a los padres"

Juana (nombre ficticio ya que no quiere identificarse) es una de las vecinas de barrio Sarmiento. Ella estudia y tiene dos hijos pequeños. Espera que el barrio mejore y cambie pero advierte a El Tribuno que a quienes se debe educar es a los padres.
"La policía está trabajando casa por casa, buscando mejorar la relación con los vecinos. Pero la verdad que lo que hace falta es más educación, charlas, talleres de formación. El barrio tiene muchas mamás solteras jóvenes y mamás adolescentes y, lamentablemente, sus chicos viven en la calle. Andan solos, deambulando. Lo mismo ocurre con los adolescentes, hay que hacer algo para que se den cuenta de que pueden mejorar la calidad de vida que tienen. En nuestra familia siempre participamos de las actividades religiosas que realizan la policía y la iglesia. Buscamos que el barrio mejore".
En este mes los efectivos de la zona oeste saben que tendrán mucha actividad y es por eso que están trabajando con los grupos antagónicos de la zona. El objetivo es evitar enfrentamientos durante los festejos de la primavera.
Ángel Silvestre, comisario destacó que tienen identificados a los grupos que circulan en la zona y dónde se ubican. "Ahora estamos trabajando para evitar que los vecinos tengan inconvenientes", aclaró el comisario.

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