Secretariat nació el 30 de marzo de 1970, en el Meadow Event park, en Doswell, Virginia, y desde ese momento mostró signos de grandeza. No se apegó a su mamá, como la mayoría de los recién nacidos, y su dueña, Penny Tweedy, decía que era "inteligente, seguro y curioso". A sus dos años Secretariat ganó ocho veces consecutivas el primer puesto. Ese mismo año fue nombrado el caballo más veloz del año en Estados Unidos. El nuestro, Omar "Caballo" Suárez, además de ser veloz, tiene otra particularidad. Quiso imitar a Atilas, el rey de los Hunos cuando dijo: "Yo soy el martillo del mundo adonde mi caballo pisa no crece hierba". El "Caballo" Suárez, hasta hace poco intocable dirigente del Sindicato Obrero Marítimo Unidos (SOMU) donde pisó hizo negocios. Hoy está detenido, pero las causas se suman de manera sorprendente. El sindicalista llegó a la conducción de un gremio estratégico en la actividad marítima, en 1989, junto a un grupo de "carapintadas", según reseña Télam. Nació en Monte Caseros, Corrientes; hijo de un carpintero que trabajaba para la Prefectura Naval y de una costurera, ingresó en el sector a los 22 años y, de inmediato, se afilió al SOMU.
Había llegado a su primer cargo en 1987, cuando fue elegido delegado de la Sección Cubierta y, hasta 1989, fue chofer del entonces secretario general Juan Arce, a quien luego expulsaría, destaca sobre su biografía el diario Perfil. El dirigente comenzó a crecer durante el menemismo, se alineó entonces con el gastronómico Luis Barrionuevo y concentró la mayor parte de su poder con la llegada del kirchnerismo en 2003. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner lo mantenía entre sus "preferidos", tal como lo calificó en uno de los discursos realizados durante el viaje a Angola en 2012. "A Suárez le dicen el Caballo porque primero atropella, y después habla", explicó años atrás alguien que lo conoce.
Hoy, el desplazado dirigente acumula diversas causas en los tribunales: entorpecimiento de los servicios públicos, coacción, compulsión al paro, administración fraudulenta de bienes del sindicato. Varios han sido los casos en los que el Ministerio de Trabajo dispuso la intervención de un sindicato por cuestiones relativas a su condición de entidad gremial. Normalmente siempre han sido por hechos relacionados a la pérdida de legitimidad por parte de sus dirigentes o por cuestiones relativas a la personería gremial. En otras oportunidades, dirigentes gremiales de renombre terminaron en prisión. Tal el caso de Juan José Zanola (Bancarios) o José Pedraza (Ferroviarios) este último logró prisión domiciliaria sin que ello implicara intromisión del Estado en la actividad de sus respectivos gremios.
Pero el caso del Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU) es único en la historia gremial argentina, máxime en tiempos de democracia. El juez federal Rodolfo Canicoba Corral dispuso la intervención de la entidad gremial y el inmediato cese de todos los cargos de la comisión directiva. Vale precisar que la intervención la integra un triunvirato encabezado por la diputada nacional del PRO Gladys González, junto a representantes del ministerio de Trabajo y de la Justicia. Es decir, los tres poderes constitucionales de la Nación. Tan compleja es la tarea que se ha convocado a un grupo interdisciplinario de profesionales, abogados, contadores y hasta oficiales de la Marina Mercante, cada uno de ellos con tareas específicas para desentrañar lo que constituye un verdadero holding empresario.
"Estaba procesado por dos delitos bastantes graves, al borde de ir a juicio oral, y ahora hubo una ampliación por delitos muy graves: se le imputa ser el organizador de una asociación ilícita, compuesta por otros, y de alguna manera de haber entorpecido la investigación", dijo el juez Canicoba Corral, en declaraciones a radio Splendid.
Por lo pronto y como decía el cantor popular Horacio Guarany: "Caballo que no galopa/va derecho al pisadero".

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Sección Editorial

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Alejandro San Miguel
Alejandro San Miguel · Hace 2 meses

"Atilas" ???


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