Los caballos sueltos en la vía pública son un problema de vieja data en la Ciudad Termal, que hasta ahora resultó imposible de erradicar para las autoridades responsables del tema.
Si bien desde la comuna y la Policía se viene intentando controlar la presencia de equinos vagabundos mediante su secuestro e incluso intimando al propietario y cobrándole multas, la metodología solo dio resultados un tiempo.
Tiempo antes, la Policía secuestraba al equino y lo tenía en terrenos propios hasta que el dueño lo rescataba, pero hoy ya no tiene espacio y a pesar de las reiteradas quejas de comerciantes y vecinos no se recuerda que los concejales hayan tratado el tema ni legislado sobre la cuestión. Por lo tanto sería un punto útil, y pendiente, que aborden el tema en el año legislativo.
No se trata de un problema nuevo. Sin embargo, la falta de controles sistemáticos hace que, con el correr del tiempo, se agrave cada vez más. Por eso resulta oportuno formular un llamado de atención a las autoridades competentes sobre la necesidad de adoptar, frente a esta situación de riesgo, medidas de contralor.
El Tribuno consultó a vecinos del microcentro y barrios de la ciudad quienes expresaron: "Esto es muy común, ver caballos que circulan a su libre albedrío, sin cuidadores, o que se escapan de sus dueños creando situaciones de peligro para los vehículos que transitan por las calles y también para los peatones". La frecuente presencia de caballos sueltos muestra, en definitiva, la ausencia de controles elementales sobre la vía pública. Por eso cabe subrayar, una vez más, la necesidad de actuar antes de que se deba lamentar una tragedia.

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Sección Editorial

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