Hace 50 años, poetas, escritores, periodistas y amigos se juntaron en "La Unión de los Amigos", España al 400, para agasajar a José Juan Botelli y Julio Díaz Villalba. Al primero, por haber logrado editar la "Página Literaria" número 100 de El Tribuno, y al segundo por el éxito de su libro "Casos del Coya Bustamante".
Autor, organizador y presentador del evento, el poeta Raúl Aráoz Anzoátegui inició el agasajo hablando de los homenajeados. "No es común -arrancó- encontrar ocasión para señalar un hecho elocuente relacionado con dos artistas empeñados en dar de si algo vinculado con la creación.
Díaz Villalba y Botelli, cuyas tareas más íntimas en la poesía y en la música tienen concreciones innegables, han trabajado para que el campo de la cultura esté al alcance de todos.
Díaz Villalba transmutó el alma de un recitador costumbrista al sentir de los hombres que, desde su lejana infancia, vio en El Churcal. Y escribió esta suerte de glosa del habla campesina que conserva toda la frescura del personaje, pero que también añade mucho de la sana ironía del autor y su agudo poder de observación. Plasmó así escenas tan vívidas y las adecuó a circunstancias tan actuales, sin que su intención roce la susceptibilidad de nadie, ni el grotesco desfigure otras virtudes advertibles a través de una aparente ingenuidad, maliciosa y socarrona. Su libro nos entrega la gracia retozona que le asegura en el olimpo tantas amistades, mucho más célebres que nosotros.
Por su parte, Botelli necesita expresarse de tan diferentes modos como en la música y la pintura, la prosa y el verso, el tallado y las artes gráficas, y hasta armó su propia imprenta. Sabe, sobre todo, que es un excelente compositor y muy buen ejecutante. Pero aún así se puso en el quehacer de seleccionar material para hacer una hoja literaria. Esto supone, perseguir presuntos colaboradores, a pie o en motoneta, esquivar plagios y corregir pruebas hasta el cansancio. Y luego, pelearle un espacio en el diario a la Tienda San Juan, para que sus criaturas, propias o adoptadas, puedan lucir el domingo en letra de molde. Y ese esfuerzo de Botelli, constante y heroico, es mucho más serio cuando acaba de cumplir con las 100 ediciones a su cargo.
Son estos los motivos, simples y significativos, por los cuales estamos esta noche reunidos. No necesitamos testimoniar lo que a los dos les debe la cultura salteña".

Agradecimiento por el "comibrindis", por José Juan Botelli
El músico agradeció la demostración diciendo: "La Página Literaria se impuso: el otro día hasta vi a ese viejito mendigo de ojos celestes que tiende su voz y su mano en esta cuadra, cuando envolvía pan con la hoja literaria de El Tribuno. Estoy seguro que en su casa habrá comido también pan literario.
Confieso que no puedo sentirme dueño tan siquiera de la mitad que pueda corresponderme en este agasajo. Menos mal que aquí está Díaz Villalba, que me salva de esta inquietud.
El origen de este "comibridis" debe haber partido del "Negro" Aráoz Anzoátegui, que me abruma con su formidable gentileza y su don de amigo. No en vano tiene una ascendencia de ... que se yo!, más de 300 años de comunión con esta tierra, además de sus 42 con la poesía.
Digo que no me siento dueño del homenaje porque estoy pensando en mucha gente que es la verdadera dueña de mi página. Tengo que empezar por Roberto Romero, que cada vez quiere una mejor. Y no digo menos de Mario Gbhara, jefe de redacción. Y conste que aquí no hay intención de agacharme hasta el strech calcetínesco... u obsecuencia, para hablar con propiedad literaria.
Esta experiencia, la Página Literaria, comenzó a principios del año 62. Llegué a El Tribuno y se me ocurrió empezar una nueva vida, y como la Página Literaria estaba en ese plan, se lo propuse a Mario Gbhara. Hablamos de pasos y pesos, y aceptó en el acto. Lo hizo con tanto entusiasmo que me llenó de alegría por la doble satisfacción de haber logrado mi propósito y un nuevo y gran amigo: El Tribuno.
La primera Página la hice con gran temor: no sabía de diagramación, de cálculos de material, de cuerpos de letras, de columnas, pero confieso que todo salió más justo que nunca. Estuvieron en esa primera hornada literaria: Julio Espinoza, Mercedes Clelia Sandoval, María Dávalos, Gustavo Leguizamón, Carlos Hugo Aparicio, Jorge Hugo Román e Isidro Morón.
Hoy, tras cien páginas, caigo en cuenta que los directivos de El Tribuno me han dejado actuar como dueño. Hubo una confianza que hoy podemos juzgar y apreciar para mutua honra.
Yo he confiado en la sinceridad y capacidad de todos los colaboradores, pese a que alguna vez la vanidad logró figurar a través del plagio, como espaldarazo a la estupidez.
Brindo entonces por el éxito futuro de El Tribuno, que el suyo será también el de la Página Literaria.
Y hay también que recordar a los que me ayudaron en este trajín: los grabadores Sinópolis, los tipógrafos Cimino, Güemes y Alcócer; a viejos y nuevos linotipistas y a todos los colaboradores, unos presentes y otros que andan por aquí cerca nomás.
No puedo olvidarme en este brindis de mi compañero de fórmula, el vate Díaz Villalba, por su formidable éxito de "Casos del Coya Martín Bustamante". Lo bueno entonces es que al brindar por la Página Literaria lo hacemos por la felicidad de todos los amigos. No en vano la misa instituye la absorción de una copa de vino en el cuerpo del hombre. Seguro que sus inventores fueron poetas.
Que esta fiesta tenga pues esa fuerza simbólica de la comunión de lo bueno y lo noble de la vida espiritual, con el fraterno afecto que debe unirnos siempre, en esas pequeñas creaciones en que lo imitamos a Dios.

Con su conocida gracia copleó así, por el poeta Julio Díaz Villalba

En verdad yo presentía
que esta noche, vive Dios,
el lío que se armaría
con un homenaje a dos.

Que estamos con José Juan
dudando aunque no crean,
los amigos que aquí están
¿a quiénes homenajean?
Igual que dos solteronas
nos disputamos aquí,
por saber si estas personas
vienen por él o por mí.

Botelli me hace un ultraje
y esto ya me causa histerias
que para él es el homenaje,
que el escribe cosas serias.

Y en su argumento se salva
con gran razón según veo
pues dice "Díaz Villalba
sólo escribe macaneos"

Más en medio del debate
nos quedamos alelaos
con la explicación del vate
nuestro amigo el Negro
Aráoz/

No discutan sus mercedes
venimos por otro trato.
No es por ninguno de
ustedes/
sino por comer barato.

En cambio otros, lo distingo,
y aquí mi inspiración arde
que Mario Lacroix y el Gringo
por no pagar llegan tarde.

Dejo estos temas que toco
para decirles formal
que aunque hayan pagado
poco/
yo les agradezco igual.

A mi semejante caso
no me extraña que pasara
que ya sufrí otro fracaso
con el amigo Gbhara.

Poeta me dijo Mario,
haciendo aspaviento y bulla,
le requiere nuestro diario
la caricatura suya.

Y mi vanidad se envara
y le responso campante
bueno, mi amigo Gbhara
mandemeló al dibujante.

¡Qué dibujante! doctor
y ahí me mando el estoque,
caricatura mejor
es su foto sin retoque.

Por hacerme el importante
y lucir inoportuno
como diría Bustamante:
¡las cosas que soporta uno!

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