Camilo Rotela es doctor en Biología y se desempeña en la Consultoría de Aplicaciones Espaciales en Alerta y Respuesta Temprana a Emergencias de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae). El profesional participó en la creación de un sistema de estratificación de riesgo del dengue
El sistema, operativo en Argentina, basado en la tecnología geoespacial, desarrolló la herramienta de alerta temprana para la Estimación de Riesgo de Dengue Nacional y Urbano (Erdnu), que tiene como finalidad generar una referencia confiable que sirva de apoyo a las actividades de control y prevención de dengue en el país. En comunicación con El Tribuno, Rotela sostuvo que las predicciones realizadas hasta el 30 de abril coinciden con los escenarios encontrados en las localidades argentinas. También sostuvo que Salta aún no cargó los datos del 2016.

¿Qué es el mapa ambiental de dengue que diseña la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae)?
Se trata de un mapa que lo confeccionamos desde 2011. Se organiza anualmente y todos los eneros de cada año se publica la información. Lo que hacemos es generar un mapa nacional para cada una de las localidades de la Argentina. Es una certificación de riesgo que indica la probabilidad que tiene cada una de esas localidades de tener circulación viral de dengue.
Como usa modelos matemáticos, que tienen en cuenta la temperatura de la superficie, lo que hace es modelar la cantidad de mosquitos que uno podría tener potencialmente infectivos. Eso significa que como los mosquitos dependen mucho de la temperatura para reproducirse, usamos imágenes satelitales en las que se muestra la temperatura diaria de los 365 días del año y de esa forma definimos cuántas cohortes de mosquitos infectivos podrían haber en un lugar.
Si hay mosquitos, hay circulación viral. Dependiendo de la temperatura de cada lugar sabremos cuántas cohortes infectivas de mosquitos podrían haber. Esto se indica en una escala de 0 a 4. Es decir, lo que se observará es ambientalmente qué potencialidad de circulación de virus tiene cada localidad.

Este mapa se revisa en enero, ¿pero luego se actualiza durante el año?
No. Esto es parte de un sistema de estratificación de mediciones que se hace con el Ministerio de Salud de la Nación (MSN). Si bien estaba planeado para hacer dos actualizaciones: una para la época de prebrote y otra durante la etapa de brote, actualmente se hace solo la de enero.

Con la aplicación de los modelos matemáticos, ¿se llega a saber la cantidad de mosquitos infectivos que hay por localidad?
Lo que se marcan son zonas más predispuestas que otras. Para ello se usan modelos termodependientes, solo basados en la temperatura. La base del modelo es un mapa que tiene información de la distribución del mosquito que, previamente, lo modelamos sobre toda la Argentina. Así sabemos, primero, en qué lugares hay y en qué lugares no hay mosquitos Aedes aegypti. Donde sabemos que hay mosquitos, se aplica el modelo de estratificación de Aedes aegypti que es termodependiente. Esto nos dice que en este lugar hay más o menor riesgo de circulación viral. El 1 es el mínimo y el 4 es el máximo. Eso es solo considerando el factor ambiental.
Ahora, además de eso, el sistema de estratificación cuenta con unas planillas de campo que son para el Ministerio de Salud de la Nación. Y estas se cargan con planillas con información como por ejemplo: la cantidad de operarios que tiene cada localidad para hacer prevención de dengue, si hacen control de febriles, campañas de prevención o no, si hicieron descacharrado, si hay circulación viral comprobada, si son vecinos de un país con circulación viral o si son endémicos, a qué distancia están de esos países, se tiene en cuenta el turismo, qué afluencia tienen en áreas de riesgo, entre otras cosas. Incorporamos múltiples factores que miden el riesgo total, a partir del riesgo ambiental. Hay ciudades con niveles ambientales altísimos, pero tienen mucho personal capacitado que han realizado rociamientos espaciales, tareas de descacharrados durante el invierno, que tienen vigilancia de febriles, entonces ese riesgo ambiental que puede ser de 4 baja a 2 o 3.

¿Cómo se calcula ese riesgo total?, ¿de qué depende?
Uno de los problemas que tenemos con el sistema de estratificación, como fue construido con el MSN, lo que le importa es el valor de cada una de las acciones destinadas para la prevención y que funcionan para ponderar el riesgo real, es decir, el riesgo total.
Ese riesgo total se calcula solo para las localidades que cargan todos los datos que les exigen. Ese riesgo total incluye el riego ontomológico, es decir, de la existencia de los mosquitos; el riesgo de transmisión; el riesgo vectorial y el riesgo ambiental que calculamos con las imágenes satelitales. Por ejemplo, Salta no mandó los datos y entonces no podemos calcular el riesgo total.

¿Hay otras provincias que cargaron los datos de las planillas que pide el MSN para calcular el riesgo total?
Sí, por ejemplo Catamarca. Y respecto del verano pasado ya cargó Santa Fe y Entre Ríos.
En el caso de Salta, la provincia tiene muy buenos datos epidemiológicos y modelos de control. Hay que decir que el fin de este modelo es darle una herramienta a los ministerios de Salud de cada provincia para no preocuparse por obtener o hacer este tipo de cosas, que llevarían mucho tiempo y son difíciles de conseguir.
Es que si hay que pedirle a cada localidad de cada provincia que lo haga van a pasar años para que lo hagan. Se necesita mucha información para cargar y hacer este tipo de mapas.

El mapa de riesgo ambiental que publicaron por localidad, ¿coincide con el comportamiento que tuvo el Aedes aegypti en esos lugares?
Lo que hacemos ahora son convalidaciones a posterior del modelo. Vemos cómo se distribuyó y qué relaciones tienen con las predicciones.
Hasta marzo, y casi abril, con el MSN y teniendo en cuenta los casos notificados, abordamos el riesgo a partir de anomalías y generamos agrupamientos espaciales de ellas.

¿Cuál es la situación del NOA?
Ahí es más complicado porque las localidades que tienen brote, por ejemplo, en Salta tienen riesgo ambiental normalmente muy alto por las temperaturas. Es decir que tiene muchas cohortes con mosquito infectadas. Entonces, ahí, operan para las validaciones los otros tres componentes que sirven para calcular el riesgo total. Esa información está en las planillas de campo que tienen que ver con cuál es el nivel de estratificación que se ponderan con las acciones abocadas al control y prevención, vigilancia de febriles, descacharrado, entre otros.


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