El Plan Belgrano expresa el proyecto del nuevo gobierno nacional para el Norte Grande. Contempla inversiones de 16.000 millones de dólares en infraestructura para una región infradesarrollada, donde la pobreza merodea el 35% y la degradación del empleo y el salario son insostenibles.
Está a cargo del dirigente radical tucumano José Cano, quien hoy llegará a Salta. Va a ser importante conocer el itinerario que le tienen preparado.
El objetivo es llegar a la "pobreza cero". El exministro Carlos Casamiquela, que impulsaba el Plan Estratégico Alimentario, terminó en un tinglado de Campo Quijano celebrando un extraño proyecto de riego, por 56 millones de dólares, para un área tabacalera (no alimentaria) que ya tenía riego. A las pocas semanas, la Provincia declaraba en "estado crítico" la actividad productiva.
Si hay "hijos y entenados", no hay desarrollo. Si solo se defienden los ranchitos, tampoco.
La Argentina se propone hoy ser "supermercado del mundo", el doctor Cano debería conocer el enorme potencial alimentario de Rivadavia, Anta, San Martín y Orán. Se trata de una zona desaprovechada y que necesita ayuda, es cierto, pero fundamentalmente necesita ferrocarril y transporte fluvial, estímulos para que se multipliquen las fincas eficientes y generadoras de empleo y que deroguen el ordenamiento territorial decretado en 2008, que es una fuente inagotable de riqueza para una pequeña elite y de miseria para cientos de miles de salteños.
Durante los últimos ocho años, cada vez que un ministro, secretario o representante de algún fondo nacional o internacional llegaba a la provincia, lo invitaban a un tour por el Valle de Lerma.
Salta necesita inversión productiva, obras de interés social, asistencia a los sectores excluidos y, sobre todo, voluntad política de desarrollo, que se traduzca en políticas públicas.

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