La Casa Padre Carlos Mugica, en articulación con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia y la fundación Markani llevaron a cabo el lunes diferentes actividades destinadas a vecinos de los barrios Los Hornos, Los Laureles y El Jardín, ubicados en las serranías del oeste de San José de Metán, la zona más pobre de la ciudad.
Fueron impulsadas por la solidaria comunidad Pasionista Mateo Perdía, en el marco de los festejos por sus fecundos 25 años de vida.
A las 10 se realizó la apertura en la casa Padre Mugica, ubicada en el barrio El Jardín, y luego hubo una charla informativa sobre mediación.
Liliana Frías y Ángel Quintero, integrantes de la comunidad Pasionista, informaron que además se llevó a cabo un taller sobre violencia de género y una charla informativa sobre cooperativa y emprendedores.
Móvil del Registro Civil
Los vecinos de la zona también tuvieron la posibilidad de hacer trámites y recibir asesoramiento a través de un Registro Civil Móvil.
"Fue una jornada muy positiva, en la que los vecinos pudieron capacitarse y compartir. Recibieron información sobre temas como mediación y violencia de género. Además, tuvieron la posibilidad de hacer trámites en el registro civil móvil que se instaló en la zona", dijo Liliana Frías.
"La Casa Carlos Mugica es una casa abierta, que acoge, abriga y regocija, desde donde buscamos alentar la fraternidad entre todos nuestros vecinos y hermanos. Un lugar desde el cual hacer un aporte para lograr un mundo mejor. Animados por esa espiritualidad pasionista, y siendo el objetivo el servicio a los vecinos, desplegamos con alegría y esperanza este nuevo proyecto", dijeron los organizadores al ser consultados por El Tribuno.
Quién fue el padre Mugica
Carlos Mugica fue un sacerdote y profesor argentino vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y a las luchas populares de la Argentina de las décadas de 1960 y 1970.
Su trabajo en favor de la gente pobre le valió un reconocimiento que traspasó las fronteras del tiempo. El apostolado de Mugica se caracterizó por su "opción preferencial por los pobres".
La mayor parte de su labor comunitaria tuvo lugar en la Villa 31, de Retiro, donde fundó la parroquia Cristo Obrero.
Mugica murió asesinado a balazos, después de celebrar misa en la iglesia de San Francisco Solano, en Villa Luro, el 11 de mayo de 1974.
Hoy su nombre es sinónimo de solidaridad con los más necesitados y la Casa Carlos Mugica es un fiel reflejo y homenaje a su obra.

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