Salteño de nacimiento y oranense por adopción en los últimos 20 años, donde ejercer su profesión y es docente de la Escuela Especial de Orán y del terciario de Pichanal, Carlos Ricardo Castañeda puso el eje de su trabajo en desarrollar un proceso efectivo de aprendizaje en los niños y jóvenes. Así editó seis libros, el primero de 1993, "Por qué se drogan nuestros hijos", seguido por "En honor a todos ellos" (2005), "Como lograr que su hijo y un alumno sean brillantes" (2008), "La inteligencia evolutiva" (2013), "Las respuestas a la conducta y el comportamiento humano" (2014) y el de reciente publicación "La mecánica del aprendizaje".
¿Cómo se dio la evolución en sus trabajos a partir de investigar sobre las adicciones en los chicos?
El primer libro fue continuación de mi tesis, sobre la que tuve la dicha de haber sido dirigido por el doctor Arturo Oñativia. A principios de los 90 trabajé en la zona sudeste de la capital donde se empieza a observar con fuerza la inhalación de pegamento en niños.
Por entonces solo teníamos la percepción de ese tipo de adicción, muy diferente a lo actual...
Efectivamente, y eran pocos los chicos que se drogaban. Con un equipo de profesionales fundamos la Asociación Betania para rehabilitación y, en honor a todos ellos escribí una novela que gira por el misterio del autismo. Luego y frente a la angustia de los padres por sacar a sus hijos de la droga, avancé con estudios sobre superación de la persona y edité el tercer libro.
En los últimos trabajos apunta al proceso de aprendizaje...
Es muy completo e interesante y se puede leer por internet. Es una guía completa para padres y educadores y pretende ofrecer herramientas para que los chicos elaboren un proceso de aprendizaje efectivo.
Si bien no hay recetas, ¿cuáles son los puntos para que ese proceso sea exitoso?
A partir del estudio de niños abanderados o de muy buena performance escolar, se repiten en ellos cuatro condiciones simples. La primera es el horario. Como los deportistas, el tiempo de estudio debe ser ineludible, lo que condiciona nuestro cerebro y genera el hábito. La segunda es no dispersarse. Nuestra mente no puede estar en dos partes al mismo tiempo y el chico tiene que lograr sustraerse de otros temas para meterse de lleno en la materia. La tercera es mantenerse en un lugar, porque no logrará concentrarse si se moviliza permanentemente.

¿Apuntalar esto en la escuela sería básico para evitar el fracaso en la universidad?
Una de mis observaciones fue que muchos chicos estudiaban poco tiempo y tenían excelentes resultados. En el análisis determiné que hacen tres tipos de lectura: la primera a partir de poner imágenes a los datos que les brinda el docente, la segunda es aclarar las palabras que no comprenden y la tercera es un repaso a lo aprendido que le permite asimilar "a fuego" lo aprendido.
Pero también está la conducta que se impone desde la familia...
Eso forma parte de la cultura de la responsabilidad. Aunque es un lugar común y se repite, lograr que nuestros hijos sean buenos estudiantes y no se acerquen a los malos hábitos tiene que ver, directamente, con ponerles límites. Todos necesitamos entender que detrás de los logros hay esfuerzo. La mayor demanda es de padres que perdieron la fuerza para poner límites a sus hijos y no saben cómo manejarlos. Una restricción, como puede ser no usar el celular o la tablet durante dos días u otra medida de esa naturaleza, será efectiva. Y cuando eso se racionaliza, los niños abren la mente y solos caminarán hacia el conocimiento.

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