Carlos Otero es médico. Se jubiló el año pasado, luego de cumplir la última parte de su trayectoria laboral en un puesto sanitario de Aguas Blancas, en el límite con Bolivia, al norte del departamento Orán.
Allí trabajó 10 años. Pero en su experiencia y desempeño como médico ha estado en diferentes puntos del interior de la provincia.
En permanente contacto con comunidades originarias, tales como coyas, wichi y Aba-
guaraní, el doctor Otero es una voz autorizada y reflexiva sobre la realidad social y sanitaria de esas comunidades de pueblos originarios de Salta que se desarrollan sin mayores expectativas en el territorio provincial.

Para el médico, la realidad que viven hoy los habitantes pertenecientes a los pueblos originarios en el norte, tanto de Orán como del departamento General San Martín y otros de la región, manifiesta una preocupante parálisis y un futuro poco provisorio para esas comunidades.
Respecto de los últimos casos de niños fallecidos por desnutrición, el profesional afirmó que los parámetros sociosanitarios no cambiaron demasiado de lo que sucedía hace 20 años atrás.
En su visita a El Tribuno, el médico oriundo de Rosario de la Frontera hizo un llamado a mejorar el acercamiento en materia de Salud Pública respecto de la naturaleza de las comunidades aborígenes, en un contexto integrador en el que se respeten sobre todo sus formas culturales y sus estilos de vida.

¿Cómo observa la situación de las comunidades originarias en el norte provincial en materia de salud según su experiencia?
En lo personal, trabajé muchos años en Alto La Sierra, en Morillo y en Aguas Blancas. Que el ministro de Primera Infancia, Carlos Abeleira, diga que esperan que la Nación invierta para hacer mejoras estructurales en el norte provincial, después de una gestión provincial que lleva ocho años, me parece un chiste.
Hay insolvencia y falta de gestión. Hay desinterés por la gente, y eso es demasiado evidente en esos lugares.
Destacan un problema cultural y tal parece que hay una dificultad en adecuar las políticas de Estado a los pueblo originarios. ¿Esto así?
La primera cuestión básica a decir es que el otro existe con su cultura. Hay desconocimiento de la cultura wichi, por ejemplo. Tenemos que rescatar al otro. Lo primero es lograr la participación de todos.
Tienen que formarse y armar los consejos aborígenes. Desde mi experiencia, en 2008 estando en Morrillo creé el Consejo Asesor Sanitario en Morillo, donde estaban representados todos los estamentos sociales, incluso los aborígenes.
Para hacerlo, en su momento me acerqué a los caciques para conocerlos y conocer su cultura, respetar su lengua.
Hay un problema y es que no se logra articulación ni intersectorial ni extrasectorial. Eso genera una distancia enorme en los planes para solucionar problemas sanitarios.
En este escenario, el trabajo de Atención Primaria de la Salud es valioso y primordial. ¿Cómo está funcionando este nivel en la provincia?
El trabajo de los agentes de Atención Primaria de la Salud es lo primero. Hay que poner agentes sanitarios para cubrir todos los sectores.
Hay que decir que el agente sanitario, que los hay wichis, tienen muchas tareas para hacer en cada hogar.
Suman unas 25 personas. Es valiosa la tarea del agente, tanto que son los que también pueden hacer derivaciones y visitan periódicamente a las familias.

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