La calcita es uno de los minerales comunes del planeta y lo encontramos distribuido en todos los continentes y en todos los océanos. Aun cuando no la veamos, la calcita siempre está. Forma parte de nuestro cuerpo, de las paredes, pisos, columnas y pintura de nuestras casas, de algunas de las píldoras que tomamos como medicina y entra además en una infinidad de aplicaciones de la vida diaria. Su composición química es carbonato de calcio y se precipita a partir de aguas marinas o continentales. La calcita se forma por la unión de moléculas de carbono y oxígeno (anión carbonato) que se unen a un metal alcalino térreo como es el calcio. Ocurre en innumerables formas y presentaciones. Entre estas manifestaciones se encuentran hermosos romboedros, cristales escalenoédricos conocidos popularmente como "dientes de perro", maclas, cristales crecidos en geodas y drusas, etcétera. Los cristales de calcita son incoloros, blancos o con distintas tonalidades. Son transparentes y con un brillo vítreo. A veces presentan fluorescencia cuando se iluminan con luz ultravioleta. Los sedimentos carbonáticos, compuestos de calcita, se transforman con el tiempo en rocas calizas y si estas son sometidas a temperaturas altas en el interior de la corteza originan los mármoles. El mármol que tanto uso tuvo y tiene, desde estatuas o lápidas, hasta pisos y escaleras, no es otra cosa que la humilde caliza que fue metamorfoseada. Pensemos en esas maravillas que talló Miguel Ángel de aquellos famosos yacimientos de mármol blanco de Carrara en Italia. O nuestra insigne Lola Mora que plasmó su arte en obras inmortales como la Fuente de las Nereidas. También los corales precipitan y construyen su esqueleto con carbonato de calcio y, cuando estos corales se destruyen por los rompientes de las olas, se forman las hermosas arenas blancas que dan por la reflexión solar un color turquesa a las aguas. Esos corales y arenas blancas se encuentran en muchas playas tropicales del mundo. Del mismo modo la concha de muchos moluscos, las perlas e incluso ciertos microorganismos marinos construyen su esqueleto con carbonato de calcio y así se forman las acumulaciones de conchillas y los mantos blancos de creta, que son famosos en algunos acantilados de Europa, como los que se encuentran a ambos lados del Canal de la Mancha. La formación de carbonatos, junto a la fotosíntesis, forma parte de los sumideros naturales de dióxido de carbono que compensa parte de las emanaciones antrópicas de gases de efecto invernadero. La calcita tiene una dureza de 3 en una base de 10, y es mineral diagnóstico en la tabla de dureza de los minerales de Mohs. Si la atacamos con ácido clorhídrico reacciona por efervescencia liberando gas carbónico, lo que también constituye otra de sus características diagnósticas. Los cristales puros, llamados Espato de Islandia, tienen la propiedad de la birrefringencia. Esto significa que si apoyamos el cristal sobre un escrito, las palabras se desdoblan y se repiten. Incluso si giramos el cristal una palabra rota y la otra se mantiene estática. Las calizas se vienen formando en el planeta desde los primeros tiempos geológicos. Gracias a ellas se han conservado estructuras de estromatolitos, formados por algas marinas, que se remontan a más de 3.000 millones de años atrás, en el período Arcaico. Grandes cadenas montañosas tienen formaciones de calizas y de un mineral afín, dolomita, que contiene magnesio. Los montes Dolomíticos de Italia son un buen ejemplo. Las calizas que rodean el Mediterráneo y otras de diferentes lugares del mundo, pueden sufrir procesos de disolución química generando cavernas en las cuales se precipita la calcita en forma de estalactitas y estalagmitas. También las aguas termales carbonatadas precipitan el carbonato de calcio en forma de calcita y aragonita. Mucho de lo que comercialmente llamamos ónix, en Argentina, es precisamente el mineral aragonita que tiene la misma composición química y presentación de la calcita, pero que cristaliza en el sistema rómbico. Los depósitos de carbonato cálcico formados por manantiales termales se conocen como travertinos. Extensos depósitos de travertinos yacen en lugares donde alguna vez hubo campos con intensa actividad termal. Cuando una masa ígnea atraviesa la corteza y entra en contacto con una caliza se produce una alteración fisicoquímica y la roca resultante se conoce como "skarn". Rocas ígneas carbonáticas son las carbonatitas, muy valiosas por contener las tierras raras. Estas pueden ser portadores de una rica variedad de minerales con valor económico. Los usos de la calcita en sus diferentes presentaciones de rocas son muy variados. Los travertinos y los mármoles se usan con fines ornamentales. Las calizas se utilizan en muchísimas aplicaciones. Se queman para fabricar cal viva de uso general en la construcción y en procesos químicos. Asimismo las calizas, junto a las arcillas, yeso y mineral de hierro se utilizan para la fabricación del cemento, conocido internacionalmente por una de sus marcas comerciales: Portland. La lechada de cal ha sido desde antiguo una manera limpia y económica de blanquear las paredes de las casas. La cal viva se utiliza para la preparación de la argamasa o mortero. Con él se unen los ladrillos o la piedra dando lugar al famoso calicanto. En la vieja Salta aparece repetidas veces esta palabra cuando se habla de obras de defensa de los ríos. En Córdoba para mencionar a los puentes que se construían de piedra y cal como quedó inmortalizado en la famosa zamba "Luna Cautiva" del Chango Rodríguez cuando dice: "Y divisé tu rancho a orillas del camino; adonde los jazmines tejieron un altar; al pie del Calicanto la luna cuando pasa; peinó mi serenata la cresta del sauzal.” El carbonato de calcio es utilizado también para neutralizar las soluciones ácidas, tales como las que se producen en las minas donde se procesan sulfuros para la extracción del cobre y el oro. Sirve también para revertir la acidificación de los suelos agrícolas mediante el proceso de encalado. En los procesos químicos para obtener el carbonato de litio a partir de las salmueras de los salares se utiliza el óxido de calcio, junto al sulfato y carbonato de sodio. Asimismo se utiliza el carbonato de calcio en numerosas aplicaciones farmacéuticas, en pinturas, papel, plásticos, cables, caucho, tratamiento de aguas, y una gran variedad de usos diversos. Incluso la tenemos en el propio cuerpo humano. Las mayores caleras del país se encuentran en la provincia de San Juan, aunque las hay distribuidas en la mayoría de las provincias del eje andino e incluso Córdoba y Buenos Aires. Las calizas se explotan para cemento en Olavarría (Buenos Aires), Catamarca y Jujuy. La provincia de Córdoba tiene grandes yacimientos de mármoles con la cantera a cielo abierto más grande del país. Incluso son de mayor tamaño que muchos de los yacimientos metalíferos a cielo abierto. En Salta y Jujuy hay extensas formaciones de calizas. Una de ellas es la caliza negra y símil mármol, depositada en el viejo mar precámbrico de Las Tienditas, La Troja y El Coro en Salta, y de Volcán en Jujuy (Los Tilianes). La que además contiene potentes capas de dolomitas en Tumbaya. La otra es la Formación Yacoraite, una unidad calcárea cretácica, de amplia distribución regional, y que se explotó desde los tiempos coloniales para obtener cal común. En la Puna son comunes los depósitos de travertinos y ónix. Los incas llamaron “Yzcu” a la cal.
Finalmente, hay que destacar que el carbono, además de dar lugar a la formación del grupo de minerales de la clase carbonatos de la sistemática mineral, juega un rol fundamental en la geoquímica planetaria. Los hidrocarburos, la fotosíntesis de las plantas, el carbón de piedra, la química de la atmósfera tienen al carbono y su ciclo geoquímico en un lugar predominante.

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