Jorge Bergoglio sigue tan sencillo como siempre. No olvidó las raíces. Aún tiene en la memoria a sus antiguos compañeros. Lo demostró con un pequeño gesto. Francisco escribió una íntima carta enviada a Enríque Martínez, un cura riojano con quien tuvo contacto directo cuando era el arzobispo de Buenos Aires.

En el texto, el Papa se muestra sencillo y humilde, pese a su condición de máximo representante de la Iglesia católica. “La descripción de la fiesta patronal me trajo aire fresco. Yo estoy bien y no he perdido la paz ante un hecho tan sorpresivo como mi elección como Papa. Procuro tener el mismo modo de ser y de actuar. Si a mi edad cambio, seguro que hago el ridículo”, dice en la misiva dada a conocer por el padre Martínez.

Y agrega: “No quise ir a vivir al Palacio Apostólico, sólo voy a trabajar y a las audiencias. Me quedé a vivir en la Casa Santa Marta, donde nos alojábamos durante el cónclave. Estoy a la vista de la gente y hago vida normal. Misa pública a la mañana, como en el comedor con todos. Esto me hace bien y evita que me quede aislado. Te pido que reces y hagas rezar por mí”.


 

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