Estudian y trabajan a contramano del resto. Mientras la gran mayoría está de vacaciones de verano, María Cáceres, al igual que más de 100 docentes, da clases en una escuelita ubicada en medio de los cerros del departamento Los Andes: el albergue María del Rosario de San Nicolás, en el paraje Pizcuno, ubicado a 45 kilómetros (km) de San Antonio de los Cobres.
Las escuelas de verano funcionan en lugares con temperaturas extremas en invierno. María vive en la capital salteña, en barrio Siglo XXI, y su trabajo en Pizcuno la obliga a recorrer unos 360 km todos los fines de semana entre ida y vuelta. Por el gasto que le implicaba cada traslado, más de 900 pesos, el 8 de enero pasado, cuando regresó del receso a clases, se llevó una motocicleta que ahora la ocupa para movilizarse entre San Antonio y Pizcuno.
"Una camioneta desde el pueblo de San Antonio hasta Pizcuno sale 450 pesos. Ida y vuelta son 900. Por eso decidí comprarme la moto. Se me hacía imposible seguir sosteniendo ese gasto", contó María Cáceres, que hasta diciembre del año pasado no escatimó para ver a su familia.
En casa la esperan su esposo y las gemelas, que realizan la secundaria en el colegio Benjamín Zorrilla. "Es difícil. La verdad que al principio me costó adaptarme, pero la realidad es que tengo que trabajar. Es complicado desde lejos organizar la casa y los hijos. Cuando ellos están de vacaciones yo trabajo y viceversa", señaló Cáceres, que está en Pizcuno desde hace tres años.
De acuerdo a datos oficiales, en Salta hay 998 niños que realizan el nivel inicial y la primaria en 13 escuelas con régimen de verano. Estos establecimientos están ubicados, ocho en Los Andes incluso la Escuela Infantil, tres en La Poma y dos en San Carlos.
En el departamento Los Andes estudian 780 chicos entre las siete instituciones primarias y la sala de nivel inicial. En San Carlos la matrícula escolar es de 114, y en La Poma, 104.
En Pizcuno, la inmensidad de los cerros se siente. Allí, la escuela es de jornada completa y aparte funciona como albergue. Los chicos llegan los lunes a las 9 y se retiran los viernes después del almuerzo. El que vive más cerca camina por lo menos cuatro horas y media.
Una odisea que también María vive en carne propia. Para viajar a la capital salteña se retira de Pizcuno, al igual que sus alumnos, el viernes después del mediodía. En San Antonio de los Cobres aborda el colectivo de las 15.30, que la deja en la terminal de ómnibus de Salta a las 19.15. Ni bien desciende, compra el boleto de vuelta para asegurarse de volver sentada.
"El sábado es el único día completo que estoy en la ciudad, por las mañanas hago un postítulo y el resto lo dedico a mi familia. El domingo por la tarde ya me vuelvo a la escuela", contó.
El domingo viaja en el colectivo de las 20 y llega a la 0.30 a San Antonio, donde por lo general debe pasar la noche. Duerme en lo de alguna colega o en un hospedaje. Al día siguiente, a las 7, sale en moto hacia Pizcuno, y a las 9 se reencuentra con sus 13 alumnos de nivel inicial a tercer grado. La escuela tiene 23 chicos en total.
María Cáceres MAESTRA "Es difícil. La verdad que al principio me costó adaptarme a la distancia y al sistema, pero la realidad es que tengo que trabajar".

En el Arremo
María Cáceres también estuvo en una escuela de verano en el Arremo, un paraje en las profundidades del departamento de San Carlos, donde se le hacía más difícil llegar.
"Una camioneta me dejaba en la ruta y de ahí tenía que alquilar un caballo para llevar mis cosas y caminar durante cuatro horas", recordó la docente.
En la escuela del Arremo no tenía señal de celular, por lo que ahora considera una verdadera "suerte" el poder subirse a un cerro algunas tardes y comunicarse con su familia. "Es muy difícil cuando uno está totalmente incomunicado porque siempre queremos saber cómo están nuestros hijos", expresó.

Escuelas con un régimen distinto
Están ubicadas en zonas donde el intenso frío castiga sin piedad. Las 13 escuelas primarias de verano funcionan en lugares con características geográficas y climáticas distintas a la capital salteña. En esas zonas de altas montañas, el intenso frío castiga sin piedad a los pobladores entre marzo y parte de agosto. Por ese motivo se adecuó la normativa a las situaciones particulares de dichos establecimientos.
Las instituciones están ubicadas en Cobres, Esquina de Guardia, Cerro Negro, San Antonio de los Cobres, Salar de Pocitos, El Arremo, Santa Rosa de los Pastos Grandes, Olacapato, Tolar Negro, Angastaco y Pizcuno.
Además de las escuelas primarias, también funcionan bajo el régimen de verano tres secundarias, una técnica, un BSPA y un instituto de educación superior.
Tras el receso de dos semanas, los alumnos volvieron a clases el pasado 8 de enero y finalizarán el ciclo lectivo el próximo 16 de junio.
Según la cantidad de alumnos, las instituciones de verano trabajan en secciones de grados independientes o en secciones de pluriaño. En la actualidad, las únicas escuelas con secciones independientes son: la 4.183 "Maestro V. Sosa" y la 4.564 "Domingo Faustino Sarmiento", de San Antonio de los Cobres. Ambas, en agosto pasado, cuando se iniciaron las clases, instrumentaron la modalidad de jornada extendida.
Por otra parte, en la escuela Victorino Sosa 4.183 de San Antonio de los Cobres se realizan diversos talleres: Informáticamente jugando se aprende; Ortogra-kit Chispas al aire (radio); Cultivando valores de la mano de los valores, y Mi mundo de papel.
En la Escuela Domingo Faustino Sarmiento 4.564: Jugando se aprende Matemáticas; Pequeños científicos e investigadores; talleres de títeres, de radio y de teatro "Carita escarchada" y, por último, Museo minero.



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Ultra Kernel
Ultra Kernel · Hace 10 meses

Con el tema de comunicaciones. No hay algún sistema satelital de internet para estas escuelas? me parece fundamental que tengan un mínimo de comunicación con su gente.