La Sala IV de la Cámara del Crimen de la Justicia porteña decidió que la causa por la muerte no esclarecida del fiscal Alberto Nisman pase al fuero federal.
El dictamen inclina de hecho la balanza hacia la hipótesis del magnicidio. El fallo contiene una denuncia de los camaristas contra la fiscal Viviana Fein, quien hasta diciembre se aferró a la hipótesis del suicidio, y consideraron "plausible" (es decir: "posible y atendible") que al fiscal lo hayan matado. Además, el cuerpo promovió que se realice juicio político al primer juez que intervino en la causa, Manuel de Campos. Los jueces Marcelo Lucini y Rodolfo Pociello Argerich requirieron que la Corte Suprema de Justicia y el ministerio de Justicia se aboquen a la creación de una policía judicial para evitar las irregularidades que tuvo esta investigación.
Ambos magistrados, junto al tercer camarista, Mario Filosof, por unanimidad, hicieron lugar a que se estudie la hipótesis de que el funcionario fue asesinado para impedir que avanzara su investigación sobre el acuerdo de la Argentina con Irán para frenar la causa AMIA, tal como sostienen la querella y la fiscalía.
Filosof entendió que cualquiera sea la razón de la muerte: suicidio, suicidio inducido o asesinato, le corresponde investigarlo a un juez federal.
Desde la medianoche del domingo 18 de enero del año pasado haya hoy, la muerte de Nisman es una brasa caliente en las manos de los investigadores. Curiosamente, las cámaras de seguridad no funcionaron ese fin de semana en el edificio Le Parc; la custodia no tuvo comunicación con el fiscal desde 30 horas antes de que apareciera muerto en el baño, con un disparo en la cabeza; ningún custodio, tampoco, escuchó el disparo y, finalmente, en las manos del muerto no se encontraron restos de pólvora. Ninguna carta ni testimonio alguno alimentan la hipótesis del suicidio.
El caso no hizo más que sumar marchas y contramarcas como las que viene arrastrando desde hace un cuarto de siglo la saga criminal que comenzó con los atentados antisemitas de 1992 y 1994.
La jueza de instrucción Fabiana Palmaghini que había tomado distancia hasta diciembre, retomó la causa en un claro enfrentamiento con la fiscal Fein pero se había declarado incompetente hace tres semanas. Ella también denunció a la fiscal y pidió que el caso pasara al fuero federal. En la causa hay un solo imputado, el técnico informático que dijo haber entregado el arma homicida a Nisman, Diego Lagomarsino. Este había apelado la decisión de Palmaghini; la Cámara celebró una audiencia pública con todas las partes el viernes pasado y se supone que el imputado podría apelar esta nueva decisión ante la Cámara de Casación Ordinaria.
Palmaghini se inclinó por el pase al fuero federal, pero por la violación de correspondencia en los mails de Nisman, luego de la extensa declaración del espía Antonio Stiuso.

Una instrucción demasiado desprolija

Al departamento de Nisman entraron muchas personas no identificadas. El atentado contra la AMIA, ocurrido en 1994, continúa impune. Toda la trama aparece atravesada por torpezas de procedimiento y por la presencia de espías, entre quienes destaca el ya mítico Antonio "Jaime" Stiuso. La conexión local quedó en libertad por anomalías en la investigación; los sospechosos iraníes, sindicados como autores intelectuales, nunca fueron extraditados por el gobierno de Teherán. Por influencia del venezolano Hugo Chávez, Cristina de Kirchner promovió un acuerdo con Irán que fue declarado inconstitucional por la Justicia y que Alberto Nisman denunció como "pacto de impunidad". Ahora, la fiscal Viviana Fein y el primer juez de la causa, Manuel de Campos, también son investigados.
A este último ya lo habían denunciado por su relación con el secretario de Seguridad, Sergio Berni.
A Viviana Fein los camaristas la acusan de enfocar la investigación solo en la teoría del suicidio, cometer errores en las declaraciones de los testigos, demorar la pesquisa y no preservar la escena de la muerte de Alberto Nisman. Los jueces reprochan que Fein solo se enfocó en "comprobar el suicidio", algo que ella misma "vaticinó ante la prensa desde el inicio, algo poco prudente en quien debe desarrollar una pesquisa tan peculiar". Cuando por el departamento de Nisman desfilaban cerca de cincuenta personas no identificadas, De Campo, que llegó al lugar antes que Fein, "solo se limitó a solicitar la confección de un acta circunstanciada, cuando frente a sus ojos se estaría alterando la escena", enfatizó el Tribunal. El juez Filozof resaltó el "descuido absoluto de la escena". "Se tardó más de cinco meses en advertir la existencia de la línea telefónica y no hubo interés en establecer si Nisman tenía otras cuentas de correo electrónico más allá de las conocidas en el expediente"

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