En el juicio oral y público contra el exjuez federal José Antonio Solá Torino, acusado por cohecho pasivo por supuestamente recibir dinero para levantar una orden de captura de un condenado por narcotráfico, se confirmó que los imputados sabían que tenían los teléfonos intervenidos y lo mismo desafiaban a la Justicia.
Ayer se llevó a cabo una nueva audiencia en la que se reprodujeron las escuchas telefónicas entre los imputados: Graciela del Valle Ferreyra, su hija Gabriela Mabel Vázquez y Héctor Hugo Salazar. Ellos habrían hecho de nexo entre el detenido José Miguel Farfán, y le habrían pagado al exjuez, quien ayer estuvo en el debate. Las grabaciones son contundentes y comprometen seriamente a los imputados.
En una cinta, una de las imputadas asegura: "Los teléfonos están malos. Dijo que cambiemos los números. Que lo habíamos nombrado como Gordito, Totito", en clara alusión al exjuez Solá Torino, quien le habría advertido que estaban siendo investigados.
Luego otro imputado le responde: "Que deje de mentir el gordo pedorro ese. Con el prestigio que tenía no debería haber hecho nunca una cagada así. Le gusta cagar a la gente. Yo no tengo nada que perder. No puede aprovecharse de la situación de la gente. Le gusta la guita. Puse plata y me largaron al toque. Ahora me engancharon y me metieron en cana. Este gordo hijo de p... nos cagó y ahora está cagado en las patas. Se equivocó de personaje. Lo voy a fundir".
El acusado se mostraba desafiante con la Justicia. "Me chupa un huevo si me escuchan", era la frase recurrente.
En la audiencia se supo, además, que Ferreyra tenía que juntarse con "Toto" y que se le hizo un seguimiento luego de que ella ingresara al Tribunal Oral Federal, un día a las 18.30, pero dicha reunión no pudo ser constatada por los investigadores.
Vínculo con el clan de los Castedo
El entonces jefe de Investigaciones de la Policía de Seguridad Aeroportuaria Carlos Madrazo declaró como testigo ante el Tribunal Oral Federal, presidido por Federico Díaz e integrado por Marta Liliana Snopek y Gabriel Casas. El fiscal Ricardo Toranzos le preguntó si pudo determinar quién era Castedo (nombrado en las escuchas) y si habían establecido una relación entre el principal imputado, Miguel Farfán, y la persona de apellido Castedo, a lo cual Madrazo respondió: "Ese apellido era conocido por nosotros. Relacionado al narcotráfico. En esa época hubo un homicidio en la frontera. El imputado tuvo relación con Castedo". Y contó que cuando lo detuvieron, Farfán dijo: "Esto es por el gordo, culpa del gordo".

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