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Caso Trogliero: Guitián rompió el silencio, pero dejó muchas dudas
En la sexta jornada del juicio por el homicidio de Javier Trogliero, Sebastián Guitián, uno de los imputados por encubrimiento agravado rompió el silencio. "Sentí ofuscación tras mi espalda. Estaban ellos. Yo giré la cabeza hacia mi derecha y lo veo a Javi decirle ­Vos sos un hijo de p...! y no sabía a quién le decía porque a los otros dos no los veía. Cuando giré hacia mi izquierda ya fueron repetidos los hijos de p..., ­Te voy a hacer cagar! Giro y lo veo a Juan Carlos decir ­Eh qué te pasa, por qué te metés con mi familia! Mi mamá murió hace bastante tiempo ¿Qué te pasa?", inició su relato.
"En ese preciso instante voy a querer bajar la música porque veía que las cosas no venían bien y siento una arremetida. Me doy vuelta y ya girado veo a Mario que sale corriendo. Javier lo zamarreaba a Juan Carlos, que lo agarraba un poco para que pare. En eso aparece Mario. Se caen por falta de equilibrio. En primera instancia en una mesita ratona. No la logran voltear, caen a peso pesado sobre el piso. Juan Carlos queda contra la pared y Javier estaba bien. Yo salí corriendo y lo tomo a Javier de la cintura, lo levanto y le digo ­Eh qué pasa, cortenlá! y logro separarlos", agregó.
El relato de Guitián siguió su curso, casi sin fisuras respecto a lo descripto por otros en el Salón de Grandes Juicios del Poder Judicial, incluso el de Gómez Paz, imputado por homicidio simple. "En el fondo empieza mi campaña por mermar el cólera de Javier. Le decía, "hermano pará, ¿qué pasó?'' y escuchaba: "No, no, ese hijo de p..., lo voy a cagar a piñas'' ". Según el imputado, trataba de calmarlo frente a la insistencia de Trogliero de "hacer cagar a ese hijo de p...".
"Luego del malestar del dueño de casa, Mario Del Barco, en medio de la gresca entre Trogliero y Gómez Paz le digo a Javier: "Vamos, dejemos de cagarla y nos vamos''. Estuvimos unos segundos más en el fondo y Mario se acerca y dice: "Vamos para afuera. Andá con Javier'', que seguía puteando. Pasamos por la puerta entre el fondo y la casa, pasamos juntos y ahí avanzamos sobre el living. Justo entran por la otra puerta del fondo Mario y Juan Carlos. Apenas ve a Juan Carlos, Javier empieza: "Vení, te voy a hacer cagar'' y lo saco, lo voy calmando", aseguró.
"Los chicos estaban acomodando envases en el baúl del auto de Juan Carlos. Yo charlo con Javier. Le digo: "Hagamos una cosa, dejalos que se vayan y nos vamos a la Balcarce. Nos tomamos un trago y cada uno a su casa''. "Está bien'', dice y se pone manos a los bolsillos y se queda merodeando", manifes tó.

Los cigarrillos

"Escucho que Mario dice que iba a buscar algo a su casa. Yo no tenía mis cigarrillos. Entro al quincho, busco en la mesita, en la consola, en la mesa de póker, en el baño. Estaba desesperado por prenderme un pucho. Voy al lugar donde hay una parrilla y no encuentro", expresó Sebastián Guitián, uno de los acusados de encubrimiento agravado, mientras salían de la casa sienten "tumulto" afuera.
"Salgo al trote para volver a separar esa situación, apenas llego, hago el intento de sacarlo a Javier, que estaba arriba. No lo logro. Se agazapa, me hace contrapeso, bajo más y lo tomo de la espalda. Ellos estaban revoloteandose, a los manotazos. Lo giro a Javier para que vuelva a desaparecer de él la imagen de Juan Carlos. Lo giro hacia la derecha y lo empiezo a dejar", relató.
Según Guitián, Del Barco alcanza a ver la herida y señala: "Uh, tiene un tajito, yo le veo el tajito. Sentí que fue un punto de inflexión para Javier. Al saberse lastimado, herido, depone absolutamente todo. Me agarra un nivel de desesperación que lo primero que atino es a llevarlo a sentarse en algún lado. Le costaba respirar, no sé si esa respiración era producto de la lucha o de la herida. Lo siento y en eso Mario me dice: "Voy a buscar un trapo''. Voy, lo siento en el paragolpe trasero del auto de Juan Carlos, le digo: "Javi ¿Qué pasó? Respirá profundo, necesito que te tranquilices y respires. "Estoy bien'', me decía".

"¿Qué navaja?"

Las declaraciones de Guitián apuntan a desconocer la existencia de un arma blanca. Según sus palabras, fue él quien intentó calmar la ira de Trogliero. Según Guitián, los efectivos actuaron rápido. Frente al pedido de una ambulancia “pasaron unos 15 minutos pero era toda una vida”. Al ser trasladado a la comisaría 6 junto con Del Barco, le preguntaron por la navaja. “¿Qué navaja?”, respondió. Luego fueron trasladados a la Alcaidía, donde se enteraron de la muerte de Trogliero.

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