La zona norte de la ciudad estuvo de fiesta. Ayer, el cuartel de Bomberos Voluntarios Campo Castañares cumplió dos años de arduo trabajo y lo festejó a lo grande. Las fuerzas vivas de la zona los acompañaron en el desfile que congregó a más de cuatrocientas personas en una fría tarde que se entibió con la calidez de los vecinos.
La emoción los embargó cuando recibieron, de parte de las autoridades de la Provincia, la personería jurídica que les abre las puertas para acceder a equipamiento y continuar con las capacitaciones, entre tantas cosas que tienen planificadas.
Compromiso social
Los 15 integrantes del cuartel a cargo de los jefes Esteban Cirami y María José Chávez junto a sus familias tuvieron un fin de semana agitado atendiendo todos los detalles para que la celebración saliera perfecta. En el desfile participaron colegios de la zona, centros vecinales, centros de jubilados, academias de danza, Bomberos Voluntarios de Vaqueros, personal de Defensa Civil de la Provincia, de la Subsecretaría de Prevención y Emergencias Municipal, Bomberos de la Brigada Solidaria, Escuela de Cadetes de la Policía de la Provincia, autoridades provinciales y municipales, entre ellos Ernesto Flores, de Defensa Civil, Nicolás Kripper, subsecretario de Prevención de la capital, el intendente de Vaqueros, Daniel Moreno, y el concejal David Leiva.
A pesar de tener solo dos años, el cuartel Campo Castañares es parte fundamental del barrio y de las zonas circundantes. María José Chávez, presidenta de la asociación sin fines de lucro y la segunda jefa al mando del cuartel, en diálogo con El Tribuno, expresó su alegría por haber llegado a este aniversario que vino de la mano de la personería jurídica. "Este cuartel lo creamos porque sabemos la necesidad que hay en la zona, no solo para combatir la quema de pastizales, sino porque hay una serie de necesidades y de urgencias para cubrir. Cuando la mayoría de nosotros vino a vivir aquí no había la cantidad de barrios que hay ahora y los asentamientos que están cerca de las vías. Nosotros conocemos el territorio, sabemos lo que está pasando la gente. Aquí tenemos muchas emergencias que tienen que ver con las falencias y las necesidades de los vecinos. Por eso hace dos años, después de una desgracia que vivió el barrio, con la muerte de una vecina de 102 años que falleció calcinada en su casita, nos reunimos un grupo de voluntarios para trabajar por nuestra comunidad. Decidimos armar un comité de emergencias, pero nos dijeron que eso no era viable, y comenzamos a trabajar en el cuartel, a capacitarnos de manera permanente para ayudar a nuestra comunidad. Nosotros sabemos donde vivimos y lo mal que está la sociedad. Por eso entre nuestras tareas está el darles contención a los jóvenes y a los adolescentes del barrio. Ellos salen del colegio y vienen aquí, todos los días toman el té y después se ponen a hacer las tareas y se capacitan como bomberos. Trabajamos para que nuestros jóvenes tengan un futuro mejor", concluyó.
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