Cecé suena al apodo cariñoso que un niño implementó por una imposibilidad de pronunciar Cecilia. Ese mismo cariño se percibe en cada detalle de la marca salteña. Cecilia Santa Cruz (35) estudió Diseño e Indumentaria en la Universidad de Palermo (Buenos Aires). Allá trabajó para Cheeky, Guanaca y La Adolfina. Desde 2012 montó su taller en Salta. Ese mismo año el Ministerio de Industria armó un clúster y de allí se formó una cooperativa. Con la obtención de fondos gubernamentales pudo comprar máquinas e incorporar personal. Luego se inició la presentación de la marca por diferentes ferias como Puro Diseño, Caminos y Sabores, y MICA (Mercado de Industria Culturales). También se agrupó con otros diseñadores salteños en Salta Diseño para montar ferias y exposiciones propias en instituciones como la Casa de la Cultura, el Centro Cultural América y el MAC.
¿Qué caracteriza a tus prendas?
Trabajo la flora y la fauna del Norte, como la flor del cardón, las llamas, las cabras y jaguares en ilustraciones que se estampan con la técnica de sublimado sobre musculosas y remeras. A los sacos les imprimo estampas en el interior como un detalle extra y trabajo con el concepto de la morfología norteña. Por ejemplo, algunos detalles de curvas y contracurvas están relacionados con los cerros. Para la última temporada de invierno trabajé con el picote de telar, hecho con lana de oveja y a mano por artesanos. Ahora en el verano utilicé frisa.
¿Qué tipo de mujer viste la marca?
Pienso que es una mujer a la que le gusta combinar las texturas. Aunque se ponga algo liso abajo, tiene que tener una combinación de color en el saco arriba. No es una mujer clásica, porque, de lo contrario, no se sentiría cómoda con tanta textura y color. Tengo clientas de entre 25 y 45 años aquí y en Buenos Aires, donde más compran los sacos. Empecé pensando en un público más joven, universitario, que por ahí son las que me compran los bolsitos y las remeras. Entonces esto fue una sorpresa para mí.
¿En qué consiste la técnica del sublimado?
Son diseños que se van trabajando en la computadora. Una vez que se finalizaron se los imprime espejados con una tinta particular para ello y sobre unas hojas especiales. Después se los plancha con una plancha transfer a 200 grados de calor para que todo lo que había en el papel pase a la tela. Y el motivo queda impreso en la prenda para siempre, siempre y cuando la tela contenga algo de poliéster porque si es de algodón este tejido no lo toma. En ese caso el estampado se tiene que hacer con serigrafía.
Una vez que la tela lo tomó ¿no se va perdiendo con los lavados?
Si la tela lo tomó bien no se borra y no hay que tener ningún cuidado especial con la prenda, ni al lavarla, ni al colgarla ni al plancharla.
¿Qué hacés con los restos del sublimado?
Hago bolsos y anotadores reciclados porque con todo lo que estampo y como trabajo sublimado me queda mucho papel sobrante de desperdicio. Para no tirarlo lo reciclo y lo convierto en anotadores sustentables. Es un subproducto que nace del residuo del resto. Por presentar en junio pasado este proyecto en particular el Gobierno me otorgó un subsidio del Fondo Ciudadano y pude incorporar más materias primas y maquinaria.
¿Cuál es tu sueño para este año?
Quiero crecer en el taller, fortalecer el equipo y el lugar de trabajo para producir más y que esto se refleje en las prendas.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora