Cecilia Zoccola (43) es diseñadora gráfica y de indumentaria. Ella nació en Morón (Buenos Aires) y tiene familiares salteños. Dio clases de Moldería en las universidades de Palermo y de Morón y en la escuela ORT. Realizó minicolecciones que vendía en los bares de Palermo Soho. Trabajó como modelista y diseñadora en una empresa textil de origen coreano ubicada en la zona mayorista de Flores (CABA). Por esta compañía fue enviada a Europa para relevar las tendencias. En 2010 inició en Jujuy su propia marca de indumentaria para mujer, que lleva su nombre. En agosto de 2013 trasladó su taller a Salta.
¿Cómo fueron los comienzos de la marca y cómo la definirías?
Comencé en abril de 2010. Es una marca de ropa para una mujer urbana, con toques regionales norteños. Yo combino telas convencionales como el jean y el corderoy con regionales norteñas como el aguayo, tejidos en telar, barracán. En aquel momento yo me daba cuenta de que había ropa que tenía el toque norteño, pero era o muy formal o muy rústico. No existía algo que estuviera en el intermedio, como para que cualquier persona que tuviera que asistir a un acto en el colegio de un hijo y luego presentarse a trabajar pudiera estar presentable para ambas ocasiones.

¿De dónde proviene aquello de "bautizar" las prendas con mensajes que tocan el alma?
Yo soy una persona muy espiritual. Siempre tuve un vínculo muy cercano con Dios. Incluso mi abuela paterna creía que yo iba a ser monja porque me veía tan mística... A los 8 años iba sola a misa. A los 14 me preguntaban quién era mi mejor amigo y yo respondía Dios. Era muy raro que una adolescente, en esa edad de conflicto, respondiera esto. Pero siempre sentí esa cercanía, la valoré y, lejos de taparla como si fuera algo tabú, la pregoné. Entonces mi sensación era que debía dar un mensaje, que la ropa era la excusa porque mi misión en la vida era dar un mensaje a las personas que tuviera que ver con el amor, con ser uno mismo y con quererse uno mismo. No con un modelo fijo, sino que, al contrario, valorizar a las personas en su esencia. Esta cuestión de enamorarse de las prendas inconscientemente a todos nos pasa. Tenemos prendas favoritas que aunque estén viejas y desteñidas no las queremos tirar, y es un duelo cuando se va esa prenda. Yo quería que eso pasara con mis prendas.
Mucha gente lo sabe y sigue la marca 
por eso... aunque no la vista.

Sí. Mucha gente me ha dicho que todas las mañanas mira el Facebook de Cecilia Zoccola para leer la frase diaria que publico y ya empiezan de otra manera su día. Se trata de contagiar emociones positivas como una onda expansiva.
¿Cómo se exterioriza este concepto en la confección?
¿Esto de paz y amor, digamos? Se me ocurrió "la zona del corazón", el mezclar en la pechera texturas románticas como el encaje o las puntillas, con otras más rústicas como el telar o el aguayo y ver que esa fusión daba algo muy equilibrado.
¿Y durante una venta cómo funciona?
La persona elige la ropa y yo después le digo cómo se llama, por ejemplo "Fluye tu paz". Ella entonces hace como una introspección, una revisión de su momento actual. Se dice hacia adentro: "¿Por qué estoy llevando esto? ¿Me está pasando esto?", y es como si se reencontrara por un momento consigo misma. Es lo que me dicen las clientas.

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