La escuela salesiana Ceferino Namuncurá cumplió medio siglo educando con el carisma de don Bosco. Abrió sus puertas el 7 de marzo de 1966, en el corazón de la zona sudeste de la ciudad, en barrio El Milagro, con apenas cinco aulas, de jardín a segundo, y 188 alumnos. Actualmente, imparte educación a 804 chicos desde sala de 4 hasta séptimo grado.
La "Cefe", como le dicen en la barriada, vive un año especial; si bien los festejos centrales por las bodas de oro se realizaron el 26 de agosto pasado, día del natalicio del beato Ceferino Namuncurá, las actividades se extenderán hasta fin de año. Una de ellas será la ya tradicional fiesta patronal del Milagrito, en noviembre.
La directora Norma del Valle Choque destacó que "la Ceferino es mi familia, es la vida misma, es un proyecto cumplido porque este año también me jubilo. Estoy feliz de haber llegado a las bodas de oro".
La escuela parroquial Ceferino es una institución privada que recibe una subvención estatal para el pago de los sueldos docentes; cobra un arancel mínimo para cubrir el mantenimiento general del establecimiento y el sueldo de los maestros especiales.
Choque comentó que "la escuela trabaja con el sistema preventivo de San Juan Bosco, mediante el cual se prioriza al niño para educarlo de forma integral. No nos quedamos solo con la enseñanza común del grado sino que vamos más allá y lo preparamos para la vida".
Algo de historia
Un dato curioso, cuando se abrió la escuela en 1966 las maestras eran ad honorem. Hoy, después de 50 años, las primeras "señoritas" Marta Rosa León, Silvia Elvira Sauad, Margarita Dorila Flaschi, Gabriela Antonia Chocobar y María Susana Mingo son recordadas con cariño y sus nombres se destacan en una publicación especial.
La primera directora de la institución fue Ayxha Mercedes Arostegui de Yessa, y la primera ordenanza, Ramona Díaz de Sánchez. En 1968, el sacerdote Osvaldo Sánchez reemplazó al fundador de la Ceferino (de apellido Salto).
La directora Norma Choque agregó que "en Ceferino hay entrega y servicio, y muchas cosas por hacer; es un espacio de vida, donde se proyecta para hacer el servicio como lo hacía Ceferino siendo útiles a los demás sobre todo a los niños necesitados".

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