La italiana, de 33 años, de origen marroquí, era una suerte de agente doble, experta en marketing, quien tras su detención el pasado fin de semana por orden de la Fiscalía del Vaticano, decidió confesar todo lo que sabe del nuevo escándalo Vatileaks. "No traicioné al Papa", escribió este martes en un tuit, tras ser liberada por colaborar con la Justicia. La única mujer nombrada en el 2013 por el Pontífice argentino para formar parte de la comisión que estudió por casi un año la reforma de las entidades económicas y administrativas de la Santa Sede, conoce muchos secretos sobre uno de los asuntos más delicados para la Iglesia: el uso de las enormes sumas de dinero que recibe y transitan por el banco del Vaticano.
Chaouqui fue acusada junto con el sacerdote español Lucio Angel Vallejo Balda de haber sustraído documentos reservados del Vaticano, un delito que el Estado más pequeño del mundo castiga con hasta ocho años de cárcel. "Todo lo hizo él, yo incluso intenté pararle", se justificó en una entrevista al diario italiano La Stampa.
"No tengo nada que ver con cuervos o topos, demostraré mi inocencia. Estoy tranquila, me siento bien con mi conciencia", añadió Chaouqui. El robo de documentos, el hackeo de computadores y sobre todo la grabación de conversaciones con el Papa, forman parte de la documentación que aparecerá en dos libros que saldrán a la venta esta semana en todo el mundo y en varios idiomas.

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