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Chicas y chicos del cerro quieren aprender, pero también jugar
En Las Cuevas, a 3.500 metros sobre el nivel del mar, está la escuela 4.474, a 14 kilómetros de Santa Rosa de Tastil, en la prepuna salteña. Asisten 38 niños y niñas que caminan hasta una hora y media para ir a clases. La maestra de los más pequeños se llama Marta Aliaga y fue seleccionada para representar a la provincia de Salta en el concurso "Jugador del Pueblo", que organiza Yogurísimo con el auspicio del jugador de Boca, Carlos Tevez.
"La escuelita nuestra está ubicada en la ruta nacional 51, kilómetro 107. Es una construcción de material, cuenta con una galería grande y tres aulas. Lo que no tenemos y que es nuestro sueño a través de este concurso, es hacer un salón multiuso para que niños y niñas tengan un lugar donde jugar, hacer educación física y comer", contó Marta aEl Tribuno.
La escuela abre a las 8.30 y cierra a las 13. Los alumnos y alumnas, que tienen entre 4 y 13 años, se distribuyen en tres plurigrados. Desayunan y almuerzan en el aula. Allí también juegan, hasta cuando el viento de la Puna los obliga a refugiarse.
"A la tarde todos, desde los más chiquitos, trabajan con sus ovejitas, las llevan al cerro a pastoreo. Sería hermoso que nuestra escuela tuviera jornada extendida. Ese también es nuestro sueño: que los chicos permanezcan más tiempo para darles contención. Son niños y tienen derecho tanto a aprender como a jugar", relató la maestra.
Marta trabaja junto a su esposo, Ricardo Ruiz, quien es el director de la escuela desde hace cinco años. Ambos tiene más de 30 años de servicio en escuelas rurales y 55 años de edad. Los lunes "suben" a la madrugada y se quedan hasta el viernes. Es un trabajo a puro corazón que refleja el mismo esfuerzo que todos los días ponen cientos de maestros rurales de nuestra provincia.

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Los chicos frente a la bandera.
Los chicos frente a la bandera.
Asistencia perfecta
"De la Puna me gusta la calidez y la bondad de los niños. Ellos me llevan a hacer frente a todas las dificultades que encontré en la zona y a trabajar y a dar todo por ellos", contó Marta. "A mis niños les encanta ir a la escuela. No faltan nunca, a pesar del frío o del viento de la cordillera o a pesar de estar enfermos. La escuela es el centro y su vida gira alrededor de ella. Nosotros estamos, enfermos o sanos; no faltamos porque sabemos que ellos hacen lo mismo", valoró.
A los alumnos y alumnas de Marta les encanta recitar coplas, que ella aprendió: "En la punta de aquel cerro / venía balando una oveja / y en el suspiro decía: / "Corramos que ahí viene la vieja''". "Cuando era de El Toro, toreño / cuando era de Las Cuevas, cueveño / yo no viajo en pasajero,/ yo viajo en El Quebradeño", recitó y explicó que así se llama el colectivo que pasa por ahí.
"Después de la escuelita y gracias a la obra del padre Chifri, todos nuestros niños llegan al colegio de El Alfarcito. Ahí terminan su secundaria. Las familias nos acompañan mucho, están dispuestos a colaborar con los docentes y son muy allegados a la escuela", rescató.
Cuestionó que "siempre a las escuelitas que están más lejos, las cosas llegan más tarde". "Tanto se habla de igualdad y de equidad, pero todavía falta. Nuestros niños, a pesar de que son poquitos y viven en medio de los cerros, tienen los mismos derechos que un niño de la ciudad. Que los kits de útiles lleguen a tiempo, que lo que se dé en la ciudad también lo tengan ellos", pidió.
Marta compartió conEl Tribunolo que significa para ella ser maestra en la Puna.
"El trabajo en sí es lindo, aunque también es sacrificado porque me voy de la casa y tengo que dejar la familia toda la semana".
Junto a Ricardo, su gran compañero, tiene tres hijos y dos nietos que se quedan en La Silleta cuando ellos se van. La maestra rural los extraña y los imagina creciendo en su ausencia.

El sueño de un salón de usos múltiples
Lo que no tenemos, y que es nuestro sueño a través de este concurso, es hacer un salón multiuso para que niños y niñas tengan un lugar donde jugar, hacer educación física y comer", le contó a El Tribuno la maestra Marta Aliaga, y fue seleccionada para representar a la provincia de Salta en el concurso "Jugador del Pueblo".

Esperan apoyo de los salteños
Nadie sabe la realidad que vive el maestro rural", dice Marta.
"Los maestros rurales siempre estamos afuera, nunca estamos cuando nuestros niños nos necesitan como alumnos para una reunión de padres o un acto escolar. Es una realidad que parte el alma a veces. Lo que no he podido brindar a mis hijos cuando lo necesitaban lo compartiré con mis nietos. Nadie sabe la realidad que vive el maestro rural: entrega todo por los niños que están lejos. Es un acto de amor y de bondad", manifestó.
La escuela 4.474 fue seleccionada frente a otra institución de San Antonio de los Cobres para participar del concurso "Jugador del Pueblo", que organiza Yogurísimo.
"Pienso que la eligieron por el lugar y por los chicos", sostuvo Marta. Además se postularon más de 2.000 personas, que son destacadas por la tarea social que desempeñan.
Un jurado, compuesto por el jugador Carlos Tévez e integrantes de la Fundación Danone y la Agencia Room 23, elegirán primero a 40 y luego a 14 participantes.

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