Al caminar por las calles de China se perciben una energía y una actividad extraordinarias. Es como si sus cuatro criaturas mitológicas se encontrasen en plena tarea luego de un período de descanso.
Desde antiguo esta zona del mundo ha tenido una potencia económica, cultural, espiritual y militar de las más grandes de la historia. A China en particular le tocó sufrir invasiones de todos los puntos cardinales. Más de dos mil años de trabajo necesitaron para construir, y parte destruir, cerca de 10 mil kilómetros de muralla que actuaban como un caparazón protector. La tortuga con cabeza de dragón es una figura sagrada en estas tierras que representa la longevidad, ganada en gran parte por la capacidad de resistencia a los contextos negativos que les tocó enfrentar. El siglo XX no fue el mejor para China; sin embargo, el siglo XXI se avizora provisorio.
A fines de la década del 80, antes del cambio de régimen, la pobreza superaba el 90%, entrados en el siglo actual la pobreza cayó al 30%. Todos los años millones de personas pasan de la clase baja a la clase media, algo así como una población argentina completa. La prosperidad de esta zona del globo parecería ser consecuencia del actuar del Qilin. Este animal es una de las criaturas más asombrosa de la mitología oriental. Una figura con cuernos, cabeza de dragón, cuerpo de caballo y cubierto de escamas que brinda prosperidad a aquellos que buscan hacer las cosas bien. Desde 1978 a la fecha China creció un 130%, se convirtió en el mayor socio comercial de 124 países, es el principal tenedor de reservas de moneda del mundo.
En las últimas décadas la República Popular de China pasó de producir el 3% del producto del mundo a producir el 10%. Se convirtió en la segunda potencia económica mundial y continúa moviéndose al ritmo del dragón. Esta asombrosa criatura es símbolo de poder y dignidad, capaz de moverse en la tierra, nadar en el agua y volar por los aires. Es fuerte y provoca algo de temor al que no la conoce. China es el principal demandante de energía del mundo, y el que más contamina también. Pasó de sustituir importaciones a ¿sustituir exportaciones?, es decir, a agregarle valor a su producción, aumentar sus conocimientos usando la tecnología e incrementando exponencialmente su productividad. Todo ello provoca un aumento de salarios y consumo en lo interno, y conquistas de mercados en lo externo. En la cultura oriental el ave phenix aparece en los momentos auspiciosos. China es un país enorme, de construcciones colosales, de banderas rojas, multitudes por doquier y conocimientos ancestrales. También es tecnología, desarrollo, modernidad y actividad económica. Shanghai pareciera que se convertirá en el nuevo centro económico del mundo. Según el Banco de Desarrollo Asiático (ADB), en 2050 Asia podría aportar más de la mitad del producto, comercio e inversiones del planeta liderados por China, India, Japón, Indonesia, Corea, Malasia y Tailandia. Estos siete países tienen 3 mil millones de habitantes y el ritmo agigantado del paso de población rural a urbana que provoca un aumento de la demanda única.
China posee el 7% del área cultivable del globo, el 6% del agua y debe alimentar el 20% de la población mundial. El comercio con América Latina se multiplicó por 22 veces en los últimos años. Mientras que el del resto del mundo con nuestrtra zona se incrementó solo 3 veces en el mismo período.
Tenemos frente a nosotros una oportunidad extraordinaria. El conocimiento y las relaciones académicas y científicas jugarán un rol clave en el futuro de nuestra región. Con la Universidad Católica de Salta iniciamos el primer viaje con docentes y alumnos a China.
Estamos avanzando en cooperación con dos universidades, en Beijing y en XI'AN.
El mundo se mueve con una velocidad diferente, abismalmente mayor que dos décadas atrás. Vivimos una realidad mucho más globalizada que requiere capacidades de esa dimensión. Debemos prepararnos en ese sentido.

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