China, petróleo y la FED.

David Spinozzi (Economista y asesor financiero)

China, petróleo y la FED.

Los cambios a nivel institucional son visibles y el rumbo en términos de inserción internacional es al menos pretensioso en sus inicios.
Pero, ¿en qué contexto internacional quiere esta nueva argentina reinsertarse? En 2015 el crecimiento económico global fue menor que el alcanzado en 2014. Y las perspectivas para el año en curso no son mucho más alentadoras. Existen tres factores críticos que pueden determinar la evolución de la economía mundial. Uno de ellos es sin dudas la dinámica económica de China. El gigante asiático finalizó el 2015 con la tasa de crecimiento más baja de los últimos 25 años. El 6,9% de expansión que registró su PBI, si bien puede resultar una tasa de crecimiento más que envidiable para muchos países, se encuentra muy por debajo del promedio del 10% anual al que estuvo acostumbrado durante décadas. El cambio de una economía liderada por un modelo centrado en la exportación de manufacturas y la inversión, hacia otra motorizada por el consumo y los servicios fue uno de los principales detonantes para la desaceleración del crecimiento chino. Dado el incremento fuerte y sostenido del nivel de ingresos per cápita de ese país, las familias Chinas, al encontrarse con sus necesidades básicas satisfechas, se volcaron hacia el consumo de servicios.
Para poner en perspectiva la importancia de la economía China, ha de tenerse en cuenta que la cantidad de habitantes de ese país representa cerca del 20% de la población mundial, perfilándolo como el principal destino de las exportaciones mundiales. El Banco Mundial proyecta que el PBI chino crezca en un 6,3% y un 6% para los años 2016 y 2017, respectivamente. Lo cual será un factor crítico en la expansión económica internacional. El segundo factor determinante en el desempeño de la economía mundial en los próximos años es la caída del precio del petróleo. Desde mediados de 2014, el barril de crudo sufrió una espectacular caída del 75% en su precio internacional, pasando de los US$ 106 a negociarse, actualmente, en valores por debajo de los US$ 30. Si bien ello puede explicarse en buena medida por el fortalecimiento del dólar esta no fue la principal razón. El surgimiento del "shale oil" nueva tecnología de extracción, que incrementó la oferta de petróleo no convencional en EEUU, generó disputas políticas entre los países pertenecientes a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la primera economía del mundo. Ante la intención de no perder su cuota de mercado, la OPEP elevó su nivel de producción llevándola por encima de la demanda global y por consiguiente deprimiendo el precio del barril. El Banco Mundial espera una recuperación gradual del precio del petróleo, proyectándolo en US$ 37 a fines de 2017, mientras que otras estimaciones más optimistas lo colocan en valores cercanos a US$ 55 para el mismo período. Esta recuperación se vería motivada en primer lugar, porque la pronunciada debacle del precio del petróleo no está totalmente justificada por el exceso de oferta, sino que se explicaría en parte por una sobre reacción de los mercados financieros y es probable que la situación se revierta. En segundo término, a estos niveles de precios la producción de shale oil se hace insostenible, lo que daría inicio a recortes en la producción equilibrando paulatinamente los stocks mundiales. Por último, se espera un repunte parcial de la demanda, tras una recuperación moderada en el crecimiento de algunas potencias económicas, aunque como se ha visto, el caso de China no alienta las expectativas. Finalmente es preciso referirse a la política de "normalización" por parte del Banco Central de los Estados Unidos (FED). La suba de la tasa de referencia en diciembre de 2015 trajo aparejado caídas en los precios internacionales de los commodities y del mercado accionario. Según palabras de la presidente de la FED, Jannet Yallen, nuevas subas en la tasa de referencia pueden ocasionar un lastre para la evolución de la economía. Es por ello que la autoridad monetaria efectuará subas solo de confirmarse guarismos positivos en las variables macroeconómicas fundamentales, como el empleo y la inflación. La gradual recuperación de la economía estadounidense, apuntalada principalmente por el fortalecimiento de sus mercados de vivienda y trabajo, contrasta con la evolución de su sector manufacturero. De hecho, futuras subas de tasa de referencia traerían aparejado nuevos flujos de dinero hacia la economía americana produciendo una apreciación en el dólar con respectos a otras monedas. El fortalecimiento de su moneda significará un impacto negativo para su sector industrial.

¿Cuáles son los desafíos de Argentina?

Para la Argentina la normalización de su situación financiera internacional se torna imperiosa a fin de renovar el interés inversor. Un nuevo flujo de capital permitiría no solo engrosar las arcas del Banco Central, sino también brindar ciertas certezas en largo término a las intenciones del Ejecutivo nacional para posicionar al país como el "Supermercado del Mundo". A todas luces, la principal vía de contagio del contexto internacional para la Argentina. Los cimbronazos en el extranjero se traducirán en un debilitamiento de la actividad exportadora y un menor ingreso de divisas; por tanto, deberá ocupar un lugar de prioridad en la agenda del Gobierno. Para compensar la caída en la demanda por parte de sus principales socios comerciales, el país deberá concentrar esfuerzos en la construcción de nuevas relaciones y en la recuperación de los mercados que, durante los últimos años, fueron relegándose para los productos y servicios argentinos. En ese sentido, Davos fue un claro indicio hacia dicho objetivo.

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