"Observa con calma, asegura tu posición, esconde tus capacidades y aguarda el momento oportuno". La famosa frase de Deng Xiaoping resume la ancestral sabiduría compilada en "El Arte de la Guerra", aquel célebre libro del Sun Tzu, una obra clásica que aún se estudia en todas las academias militares.
La cita viene a cuento de la reciente aparición del "Libro Blanco", que plantea la actualización de su estrategia de defensa nacional, en el que China hace explícito su objetivo estratégico de erigirse en una potencia marítima global, que no sólo sea capaz de garantizar la integridad de sus costas sino también de asegurar su expansión comercial de ultramar.
Pocos países realizaron un esfuerzo tan sistemático como China para proyectar una imagen constructiva en el escenario internacional. Su tesis del "ascenso pacífico" traduce la intención de disipar los temores sobre su inexorable conversión en la primera economía mundial. Según Deng, "China no debe tratar de convertirse en una potencia hegemónica, nunca debe practicar la política de poder y nunca debe ser una amenaza a la paz mundial". Esa modestia se refleja todavía en la retórica gubernamental. "La economía china se encuentra aún a nivel de un país en desarrollo. La segunda economía mundial no equivale a la segunda potencia económica mundial", advierte El Diario del Pueblo, que refleja la opinión de Beijing.
Pero las circunstancias históricas siempre se imponen sobre las intenciones de los protagonistas. En 2001, con el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio, el escenario empezó a cambiar. En 2003, un estudio pedido por la Oficina Política del Comité Central del Partido Comunista Chino a un elenco de académicos de primer nivel, titulado "El surgimiento de las potencias mundiales", examinó los casos de nueve países que alcanzaron en la historia la condición de grandes potencias y llegó a una conclusión terminante: "el poder nacional integral deriva del desarrollo económico, el cual es generado por el comercio exterior, actividad que debe ser protegida por una Armada poderosa".
Tras 35 años de apertura internacional, China no sólo es la segunda economía global, sino que es la primera potencia comercial mundial. La supervivencia de la economía china depende de sus flujos comerciales con el exterior, que en su inmensa mayoría transitan por las rutas oceánicas. Esa dependencia de China del comercio marítimo es considerada en Beijing una seria vulnerabilidad estratégica.
En un estudio sobre "La geopolítica y el retorno de lo marítimo", Alejandro Mackinlay afirma que "en el Asia marítima se está produciendo una de las mayores transformaciones en el equilibrio de la seguridad mundial. China, con sus fronteras seguras y libre de convulsiones internas, está proyectando su poder hacia la periferia marítima de Asia, donde sus intereses se expanden de modo natural, sobre todos por los mares Amarillo, Oriental y Meridional de China, que a través del estrecho de Malaca se concentran con el Océano Indico".
Occidente está obligado a prestar atención a mapas olvidados y a veces hasta desconocidos. Por el estrecho de Malaca, una vía navegable de 800 kilómetros de extensión, circulan unos 60.000 buques por año y más de quince millones de barriles de petróleo por día, un 70% de las importaciones de Corea del Sur, 60% de las de Japón y Taiwán y 80% de las de China. Tomé Pires, un diplomático enviado por la Corona portuguesa a la corte de Beijing en el siglo XVI, había descubierto que "quien posee Malaca tiene en sus manos la garganta de China".
El Libro Blanco puntualiza que "es necesario que China desarrolle una fuerza militar marítima acorde con su seguridad nacional y sus intereses de desarrollo, que salvaguarde su soberanía nacional y sus derechos e intereses marítimos". La Armada china se prepara para proteger los intereses del gigante en los mares del mundo, especialmente en las rutas que garantizan sus fuentes de abastecimiento energéticas, minerales y alimenticias.
Esta exigencia impulsa a China, en primer lugar, a establecer un colchón defensivo entre su litoral y la denominada "primera cadena de islas", que abarca desde Japón a Borneo, pasando por Taiwán y Filipinas. Esa estrategia intensifica sus reclamos de soberanía sobre islotes, arrecifes y aguas de los archipiélagos de Paracelso y Spralty, en el mar meridional de China, y de Sensaku /Diaoyu, en el mar del este de China, una zona en la que convergen reivindicaciones de ocho países asiáticos. Para unir la acción a la palabra, China avanzó en una iniciativa polémica: la construcción de islas artificiales que modificarían a su favor el mapa del territorio en disputa.
En China la historia nunca pertenece al pasado. En el siglo XV, China era una potencia naval de primerísimo nivel. Bajo el reinado del emperador Yongle Zhu Di (1403-1424) de la dinastía Ming, el almirante Zheng Zhe, con una flota de más de 300 barcos y alrededor de 20.000 tripulantes, una cifra inaudita para la época, recorrió el mundo combatiendo la piratería y realizó siete expediciones en las que llegó hasta el cuerno de África y las costas americanas, varias décadas antes que Cristóbal Colón. En esos tiempos el denominado "Imperio del Centro" era la primera potencia mundial.
A la inversa, en el siglo XIX, una China aislada y débil, carente de una fuerza naval digna de ese nombre, fue invadida por las flotas combinadas de Gran Bretaña y Francia, que ocuparon Hong Kong y las principales ciudades de la costa e inauguraron una larga era de humillación nacional, de la que recién empezó a salir con la victoria de Mao Tse Tung en 1949.
El Libro Blanco refleja la asimilación de ambas enseñanzas históricas. China, como ocurrió con Gran Bretaña en el siglo XIX, que se convirtió en "la reina de los mares" tras la batalla de Trafalgar, en la que derrotó a las flotas combinadas de España y Francia, pretende tener una Marina acorde con su flamante status global. Deng recomendaba "esconde tus capacidades", pero puntualizaba "aguarda el momento oportuno". Todo indica que ese "momento oportuno" ha llegado.

¿Qué te pareció esta noticia?

Temas

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora