Los choferes de Saeta que prestan servicio en las distintas localidades del Valle de Lerma se resisten desde hace varios años a dejar y levantar pasajeros en las paradas ubicadas en la avenida Excombatientes de Malvinas, a la altura de la planta editorial de El Tribuno, en la ciudad de Salta.
Allí se encuentra instalado un refugio para los usuarios y existe una dársena para que los vehículos puedan detenerse.
Numerosos usuarios de los corredores 5, 7 y 2 que deben bajarse en los barrios Parque la Vega y San Francisco, de Salta capital, señalaron que los choferes se niegan a parar en el lugar antes mencionado.

Un peligro

Sobre este punto, vale la pena resaltar que a causa de este inconveniente, durante las primeras horas de la mañana, numerosos vecinos procedentes de distintos puntos del Valle de Lerma deben caminar varias cuadras en plena oscuridad y soportar, además, las inclemencias climáticas hasta que logran llegar a sus lugares de trabajo.
Una situación injustificada, si se tiene en cuenta que las paradas en cuestión están debidamente instaladas, señalizadas y otros corredores hacen uso de ella de manera normal.

Sin respuestas

Este hecho se reitera de forma sistemática desde hace varios años y hasta el momento los usuarios del Valle de Lerma no obtuvieron ninguna respuesta ni solución a sus reclamos.
La situación fue planteada hace aproximadamente cuatro años ante representantes de Saeta.
En aquella ocasión, Saeta había informado que arbitraría los medios necesarios para que los ómnibus que prestan servicio desde y hasta Cerrillos, La Merced, El Carril, San Agustín y Rosario de Lerma paren en ese lugar.
"No hay ninguna razón por la cual no deban subir o hacer descender pasajeros en esas paradas. Enviaremos una circular a las empresas y a los choferes", señalaron desde Saeta a El Tribuno en dicha oportunidad.
Sin embargo, en la actualidad la situación permanece igual.

Los testimonios

En la zona existen comercios y empresas en las que trabajan una gran cantidad de vecinos del Valle de Lerma.
Nely es una vecina de Rosario de Lerma, trabaja en una empresa de la zona y contó: "A la mañana temprano tengo mucho miedo. El corredor 2 me deja en Parque la Vega y me tengo que volver caminando más de cuatro cuadras en la oscuridad para llegar a mi trabajo, cuando hay una parada a pocos metros de allí. Los fines de semana es aún más peligroso", afirmó la mujer.
Por su parte, Virginia, de la localidad de Cerrillos, relató: "Tengo que caminar varias cuadras hasta la iglesia del barrio Periodista para poder tomar un ómnibus que me lleve hasta Cerrillos. Los días de lluvia llego empapada y embarrada por los numerosos charcos que hay en el camino. Llevamos años sufriendo esta situación, que no tiene sentido cuando tenemos una parada mucho más cerca. Ojalá las autoridades puedan corregir esto y darnos después de tantos años, una respuesta a nuestros reclamos", finalizó la mujer.

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Sección Editorial

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Pepe Argento
Pepe Argento · Hace 5 meses

No dejan ningún motivo claro sobre por que no quieren parar, es solamente por falta de ganas. hay que ser cararrota para hacer esto, manejar como lo hacen y no respetar ni las velcidades ni las señales de transito, y despues pedir aumento con todo lo que ganan. Hay que ser chofer de Saeta.


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