Un vecino de la calle Mendoza e Ituzaingó se quejó de los vendedores de choripanes que todos los días de la semana instalan sus carros en esa zona y, luego de su jornada laboral, tiran las brasas y las sobras en una boca de tormenta topando la totalidad de la alcantarilla. "Es una vergüenza. Esto sucede cada día. Nadie hace nada. Los inspectores no existen. Esta gente no le importa el prójimo", dijo la denunciante a través de el WhatsApp de El Tribuno.
Claro que la preocupación es máxima debido a que la época de lluvia ya está llegando a Salta y se necesita las bocas limpias para que escurra el agua con normalidad. "Me pone realmente mal esta situación. Yo no digo que esta gente no trabaje, está bien que lo haga, pero debería mantener una limpieza mínima. Contribuir a que el sector quede como estaba antes que ellos lleguen".

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