Se entiende como bullying al hostigamiento y maltrato verbal o físico intencional y reiterado que se da por parte de uno o varios chicos/adolescentes contra otros. En la actualidad, es muy común escuchar en las noticias casos de víctimas de este tipo de acoso que, en algunas ocasiones extremos toman decisiones límites, a tal punto de intentar o directamente acabar con sus vidas.
Especialistas coinciden en que la problemática afecta a los más chicos en particular, pero que tiene como eje común una "sociedad violenta".
El ciberbullying, en las redes sociales, configura otro enemigo por demás peligroso e incluso agrava el cuadro general, dado que un hostigamiento que puede comenzar en las aulas de un establecimiento educativo, no suele concluir al término de la jornada escolar, sino que se prolonga durante el resto del día, con los agresores mortificando a su víctima vía internet prácticamente sin descanso si así se lo proponen.
El acoso escolar existió desde siempre en todo el mundo. Muchos recordamos en nuestra infancia las cargadas o las ofensas hacia el diferente: ser petiso, tener anteojos, usar ropa "ridícula", entre otras cuestiones, era motivo de burla.
Sin embargo, a pesar de lo frecuente de estos episodios a lo largo de los años, las situaciones de violencia -escolar o fuera del colegio- no solamente han aumentado sino que también han recibido nombres genéricos que permiten identificar rápidamente de qué se trata cuando se escucha hablar de agresiones de esta naturaleza: bullying y ciberbullying.
María Belén Rey, coordinadora general de Argentina Cibersegura, señaló que "actualmente se le está dando más importancia a estos temas por la gran presencia que tiene internet en la vida cotidiana de las personas", y agregó: "Muchos casos de bullying que antes quedaban en las cuatro paredes del aula hoy transcienden el espacio y el tiempo".
"Un valor diferencial que se da con el uso de internet es que un caso de bullying que comienza en el aula, migra a las redes sociales y amplía el alcance, ya no solamente participan de la burla los que estaban presentes en ese momento, sino que también se suma el hostigamiento de personas ajenas, externas que se enteran del hecho por una publicación en redes sociales", sostuvo Rey.
"Por otro lado, internet trae consigo el tema del anonimato. Muchos chicos se sienten más libres en decir cosas por esta vía que, muy probablemente, no dirían en persona", añadió.
Otros de los temas que están analizando los especialistas es si existe algún patrón o estereotipo en las personas que son víctimas de acoso.
Para la misma especialista no existe un perfil. "Lo que sí notamos es que es fundamental el acompañamiento que se hace desde la casa y desde el colegio a los chicos", comentó.
"Muchas veces, desde la escuela no se tiene una orientación clara sobre cómo trabajar estas problemáticas y qué tratamiento se le tiene que dar. Es importante que más allá de cómo sea el perfil de los chicos víctimas, se trabaje sobre cómo ser un ciudadano responsable en internet", resaltó.
"Factores de riesgo"
Para Lucrecia Morgan, directora del Equipo Anti-Bullying Argentina, "existen características que algunos chicos tienen", a los que mencionó como "factores de riesgo individuales", los cuales "predisponen a que a un chico le pasen estas situaciones de acoso".
"Sin embargo, esto no es suficiente, porque también están los factores de riesgos grupales. Hay chicos que tienen todos los factores de riesgos individuales, pero están en un grupo sano con docentes comprometidos con la temática", aclaró.
María Zysman, psicopedagoga y directora del equipo de diagnóstico, prevención e intervención Libres de Bullying, indicó que "quien recibe una agresión verbal suele sentir que algo de eso es verdad. La persona hostigada desea pertenecer al grupo, desea hacer todo aquello que le hacen creer".
""Me paso alcohol por los brazos porque las chicas me dijeron que cuando sea más blanquita me van a dejar jugar'', me expresó una niña de 9 años hace tiempo. Eso es lo que está en juego, creer que uno es quien debe modificarse para ser aceptado, creer que aquello con lo que a uno lo atacan, explica el odio que los otros sienten", remarcó.
Otras de las cuestiones que se intenta evaluar es cómo estas situaciones afecta la calidad educativa tanto de las instituciones como de las personas afectadas. "La posibilidad de concentrarse, atender, intercambiar, pensar y proyectar se ve afectada siempre ante casos de bullying. Consideramos al bullying síntoma y causa, es decir, síntoma de dificultades en la convivencia, y causa de malestar y dificultad al mismo tiempo", consignó Zysman.
"Ni quien sufre las agresiones ni quien las organiza puede concentrarse y disponer de energía para aprender. El foco de la atención se dirige a defenderse o a atacar. Por otra parte, si el adulto no interviene cuidando, los chicos se sienten desamparados y poco confiados. Sin confianza, con la autoestima baja, y con permanentes focos que desvían la atención, las posibilidades de aprender disminuyen", agregó.
Con respecto al ciberbullyng en particular, las estadísticas indican que cada vez existen más casos. Las razones habría que buscarlas en que la mayoría de los chicos posee un dispositivo móvil y acceder a wifi es más simple que hasta hace algunos años.
"El acceso es masivo, simple y económico. Chicos y grandes estamos las 24 horas on line y ese ritmo tan vertiginoso no fue acompañado de educación en el uso responsable de la tecnología. No solo los chicos, todos, entramos a un universo superamplio y rico, pero del cual desconocemos los riesgos", opinó Zysman.
"La tentación de exponer la propia vida y la de los demás es enorme y no siempre acompañada de buenas intenciones. Así, los chicos comparten, exponen, ingresan, en la intimidad de los otros. La búsqueda de popularidad, la falta de registro de las emociones del otro, la disponibilidad y accesibilidad, el descubrimiento de la propia sexualidad, la necesidad evolutiva de transgredir, la soledad de los chicos, las propuestas de los medios de comunicación, la naturalización de la burla y la impunidad que brinda la web lleva a aumentar la incidencia de los casos de ciberbullying", añadió.

Característica del ciber acoso
La omnipresencia y difusión instantánea de internet provoca que el ciberacoso pueda llegar a ser tan o más traumático que el acoso físico. El ciberacoso, al tratarse de una forma de acoso indirecto y no presencial, el agresor no tiene contacto con la víctima, no ve su cara, su dolor, su pena, con lo cual difícilmente podrá llegar a sentir empatía o despertar su compasión por el otro. El ciberacosador obtiene satisfacción en la elaboración del acto violento y de imaginar el daño ocasionado en el otro, ya que no puede vivirlo in situ.

La proliferación de las redes sociales

Según el estudio Kids Online realizado en 2015 a unos 1.100 adolescentes en la Argentina por el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (Unicef), seis de cada 10 chicos o jóvenes se comunican usando teléfonos celulares y ocho de cada 10 usan internet, lo que destaca la importancia de ampliar los desafíos.
En ese informe se subraya que entre las cosas que podrían perturbarlos, los chicos y chicas destacan espontáneamente exposición a cosas obscenas/pornográficas (37 por ciento), de violencia o que la incitan (24%), bullying o maltrato (20%) y discriminación por distintos motivos (13%).
"El ciberbullying es la experiencia negativa más mencionada, aunque no en primera persona. En menor medida, surgen también referencias a formas específicas de discriminación. Para los chicos y chicas, los medios digitales son un modo habitual de comunicación y de interacción con el mundo", señaló María José Ravalli, especialista en Comunicación de Unicef Argentina.
Existen varias organizaciones en el país que están trabajando en estos temas y el Estado tiene una enorme responsabilidad.
Uno de los principales desafíos es el fortalecimiento de los protocolos de actuación para casos de violencia.
Es indispensable que las instituciones tengan en claro cómo actuar frente a estas situaciones, insistieron los especialistas consultados para esta nota. Y también facilitar y dar conocimiento de los mecanismos de denuncia tanto a los adultos a cargo como a los mismos chicos y chicas.
"Desde Argentina Cibersegura apuntamos a trabajar con los chicos en temas de ciudadanía digital. Trabajamos con la premisa de que podemos ser un buen ciudadano y una buena persona también en internet. Hacemos muchas comparaciones entre el mundo digital y el mundo físico y siempre hacemos foco en porqué maltratar o burlarme de un compañero por Facebook si cuando lo tengo en frente no digo todas esas barbaridades", enfatizó Rey.
"Internet rompe muchas barreras y a veces no tenemos en cuenta que hay determinados valores que deben mantenerse y practicarse en todos los espacios, en la red también. De esta forma, trabajamos mucho con el concepto 'no digas por internet lo que no dirías en persona'", agregó.
Ravalli, de Unicef, sostuvo: "Es importante que frente a la discriminación, conflicto, acoso o ataque on line se recurra a personas de confianza para hablar del tema sin censura, restricciones ni vergüenza".
"Padres, madres, adultos responsables, maestros, amistades, pares, parientes, personas en quienes puedan confiar a la hora de consultar suelen ser de gran ayuda cuando alguna situación de discriminación repercute en las vida de chicos y chicas o interfiere en sus actividades cotidianas", completó.

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