El presidente Mauricio Macri cumplió 100 días en el cargo, durante los que impulsó una batería de medidas y decisiones para diferenciarse del kirchnerismo y a la vez tratar de sortear los múltiples desafíos que enfrenta su gestión. Es el primer presidente que desde 1983 se impone en segunda vuelta y por escaso margen, no proviene ni del PJ ni de la UCR. Además, la coalición Cambiemos no cuenta con mayorías en el Congreso, apenas suma un puñado de gobernadores -aunque cuenta con la mayor provincia del país-, no se impuso en el estratégico territorio bonaerense ni en el Conurbano a nivel presidencial, no tiene vínculos sólidos con sindicatos y su inserción tanto en el norte como en el sur del país es limitada.
Con ese mapa de poder en mente, Macri desplegó desde el momento mismo de su asunción una serie de medidas destinadas a marcar diferencias con su antecesora, Cristina Kirchner, seducir a distintos sectores de la opinión pública, cooptar apoyos de dirigentes de otros partidos, sumar respaldos internacionales -sobre todo entre los países más industrializados- y aventar la idea de que se trata de un presidente débil.
El presidente avanzó con su estrategia en base a la prueba y el error, incluso con varias modificaciones de acciones sobre la marcha, en un contexto económico marcado por el "viento de frente" mundial que recibe toda Sudamérica, pero también por desequilibrios en las variables locales.
Es sobre todo en el terreno económico y social que se jugará buena parte de la suerte de su administración, por lo que distintas medidas apuntaron a lo que se plantea como una "normalización" económica.
Así, el Gobierno desarmó los controles cambiarios y a las importaciones, eliminó retenciones al agro y la minería, desreguló la actividad de los bancos y le bajó el perfil a programas para controlar precios.
También eximió a un sector de los trabajadores del pago de Ganancias, aunque en un movimiento que disgustó a la dirigencia sindical, porque también sumó al gravamen a trabajadores y jubilados que hasta aquí no lo pagaban.
Y eliminó subsidios a la energía eléctrica, en una decisión que por estos días está teniendo su impacto en las boletas. En los primeros días de la gestión, el jefe de Estado optó por un curso de acción que ningún presidente recién asumido desde 1983 había probado: no llamar inmediatamente a sesiones extraordinarias del Congreso y manejarse con decretos de necesidad y urgencia (DNU).
Quizás el mayor desafío de la gestión macrista apunta a que las reformas económicas planteadas deriven en una baja de la inflación en el segundo semestre y una afluencia de capitales que fortalezca la inversión en infraestructura.
Esa será la carta de presentación con la que Macri buscará encarar el año próximo, en el que enfrentara unas elecciones legislativas nacionales decisivas para su futuro.

Aciertos, errores y dudas
El balance de los primeros tres meses del nuevo gobierno
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Diálogo
Macri apostó a una rela­ción fluida con gobernadores, gremialistas y dirigentes opositores.
El dólar
La reunificación del tipo de cambio se hizo sin grandes sobresaltos. El precio del dólar se mantiene estable.
Retenciones
La quita de retenciones al campo apunta a reactivar la producción agro­pecuaria.
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Despidos
Las desvinculaciones del Estado fueron muy criticadas. También afectó a la construcción y al sector energético.
Tarifas
La suba de la luz afectó el poder adquisitivo. Se esperan nuevos aumentos de gas y de transporte público.
Corte Suprema
Macri tuvo que dar marcha atrás con su decisión de designar jueces en comisión sin pasar por el Senado.
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Inflación
Se mantiene la incógnita sobre si el Gobierno podrá frenar la escalada de precios.
Ganancias
La suba del piso pero no de las escalas fue criticada por gremios y oposición. Se debatirá en el Congreso.
Buitres
Con el acuerdo y la vuelta a los mercados casi segura, queda la dud de si el endeudamiento disparará crecimiento


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