Entre el martes y jueves, y bajo un calor intenso, cientos de padres y madres esperaron para conseguir un asiento para sus hijos que deben ingresar a la secundaria. Es que se ven obligados a realizar largas colas que se forman desde la noche anterior porque los lugares son totalmente insuficientes en todas las escuelas públicas de Tartagal.
La situación se vivió particularmente en la escuela Jesús Reyes, donde durante horas los padres se apostaron en las puertas del establecimiento sin importar la temperatura para lograr un lugar y aunque la directora, Roxana Sucheki, les pidió que se retiraran porque se haría un sorteo entre los 400 postulantes, permanecieron haciendo la fila en los alrededores. La mayoría durmió en reposeras, pero aún así a muchos el sacrificio no les alcanzó.
Esta escuela, ubicada en Villa Saavedra, es el último edificio escolar construido en la gestión provincial anterior e inaugurado en 2008, y desde entonces y pese a que la matrícula aumenta cada año, el pedido de padres y docentes por más escuelas no tiene respuesta ni hay visos de anuncios sobre la construcción de una nueva ni de ampliaciones en las ya existentes.
La suerte fue para 200
Caras de alivio y hasta lágrimas de algunos padres que después del sorteo lograron un asiento para sus hijos, se contraponían a las de otros que deberán seguir peregrinando por diferentes escuelas públicas de Tartagal en busca de un lugar para que sus hijos que concluyen el séptimo grado puedan seguir estudiando en el nivel medio.
"Tengo un bebé de un año, pero igual durante tres días estuve haciendo fila para conseguir un asiento para mi hijo adolescente y no lo logré. Qué voy a hacer ahora si tengo que recorrerme todo Tartagal sabiendo que no lo voy a conseguir", expresó Gabriela Parra, mamá de tres niños, que demuestra su angustia porque no sabe cómo solucionar la secundaria de su hijo.
Mariela, otra mamá que pasa por la misma situación, explicó que tiene dos chicos en esa escuela "y quería que el tercero viniera con sus hermanos. Es un trastorno tener los hermanitos en diferentes escuelas con el agravante que ni siquiera sé si voy a conseguir. No sé cómo voy a resolver este tema" expresó al borde de las lágrimas.
El sorteo
Aunque muchos hicieron la fila tres días para conseguir un número para el sorteo, estaban conscientes de que sus hijos podían o no conseguir un lugar porque la modalidad que se adoptó fue una lotería. Pero eso no fue consuelo para cientos de padres y chicos que residen en Villa Saavedra y en barrios aledaños que deberán seguir peregrinando en busca de un lugar para el año que viene.
Finalizado el sorteo, que comenzó a las 15 del jueves con una sensación térmica de 40 grados, los padres que no lograron un asiento entregaron un petitorio a la directora para que sea elevado a las autoridades educativas de la Provincia, pero la desesperanza en los rostros, más allá de este último intento, fue muy evidente.
Educación: aún hay lugar en otras escuelas
"Las otras tres escuelas tartagalenses tienen cupo aún para los chicos que quedaron fuera de los sorteos", aseguró el coordinador del Ministerio de Educación, Enrique Barrios, a El Tribuno. Y explicó que "en Tartagal, como en otras localidades, hay escuelas públicas que tienen mucho prestigio y, por lo general, los padres quieren que sus hijos estudien en ellas. En consecuencia, la demanda supera la oferta, como pasa en la escuela técnica y la Reyes".
Barrios señaló que "es lógico que los padres quieran la mejor educación y se guían por el prestigio, pero las que tienen vacantes también son excelentes y pueden albergarlos para el ciclo 2016".

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