Cuantas más teteras compartimos con la gente querida, cuantos más días de la semana nos dedicamos unos minutos para disfrutar el té, mejor la pasamos. El té es mágico porque viene de regiones de velos y de historias míticas. En ese mundo entraremos ahora, para perdernos y encontrarnos en un sorbo. Té blanco, negro, verde, Oolong o azul y rojo, están entre los más delicados y exclusivos sabores que atrapan el paladar al momento de alzar la taza.
Toda una ingeniería del sabor se ha desarrollado también en torno de las infusiones que mezclan hierbas, especias y frutas para infusionar. A las 5 en punto como los ingleses, en el desayuno, después de comer o cuando vienen las ganas, el mejor plan puede ser una taza de té. En la ceremonia que realizan en Japón se busca, al beberlo, la armonización del individuo y el agasajo a los demás. Aquí, sin abanicos ni ceremonias, nada mejor que una tetera humeante para transportarnos al lugar deseado, para tener una charla tan sabrosa como el té y para relajarnos. Porque, sin dudas, un rico té reconforta el cansancio del cuerpo y del alma también.

Del árbol al espíritu
A menudo usamos la palabra cultura para referirnos a distintas cosas y situaciones; el empleo de la misma se ha ido extendiendo en nuestro lenguaje abarcando nuevos conceptos que en su origen no tenía.
Dice la UNESCO que "la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos"
Quizás pocas cosas en el mundo puedan aproximarnos tan bien al concepto de la cultura como el Té, ya que ambos nacen del cultivo de la tierra y culminan en el cultivo del espíritu.
Su historia ancestral, sus mitos y leyendas, la diversidad de personas y naciones que lo han cultivado y consumido en todo el mundo y en todas las épocas imprimiéndole su encanto, son sólo algunos de los elementos que siempre tendremos para experimentar y conocer la cultura del Té.
"El buen Té es un fruto de la tierra, se cultiva con mucho conocimiento y amor para que al llegar a nosotros nos adentremos en él y conociéndolo cuidadosamente podamos disfrutarlo y compartirlo con personas y en momentos que enriquezcan nuestra alma y cultiven nuestro espíritu", comentó Margarita Boticelli Lynch, experta degustación de té y creadora de una línea de infusiones.
Dijo además que "esta cultura se extiende a grandes pasos en Argentina donde hay varios clubes de Té, y en Salta donde se abrieron en los últimos años numerosas confiterías y salones exclusivos para servir Té. Así es como se difunde la cultura de beberlo, ya que el Té es cultura desde su mismo origen".
Una cultura
Sobre la expansión de la cultura del té, dijo que "se brindan varios cursos al año en todo el país de Té Sommelier, que resulta un descubrimiento de una historia no solo cultural sensorial del Té, sino que nos acerca a una nueva concepción y a una recreación de los sentidos.
Entrar en el mundo del té es transitar un camino sin retorno, donde la promesa es ampliar nuestro horizonte gustativo, olfativo y tener momentos placenteros. Este arte desarrollado de la mano de expertos hace del momento del té un excéntrico ritual". Margarita recomendó que "si estás muy apurado, dejá el té para otro momento. A todos les sugiero que el té sea 'el momento del día' donde uno se conecta con su interior y se permite relajar el alma. Qué el momento del té sea buscado y hallado".


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