¿Qué se sabe de Mama Antula?
Se sabe que se llamaba María Antonia de Paz y Figueroa, que nació en Santiago del Estero alrededor del año 1730, aunque no hay precisiones de la fecha, que a los 15 años tomó los votos de pobreza y castidad y se consagró a la vida religiosa aunque continuó siendo laica, ya que nunca hizo voto de obediencia a ninguna orden, aunque siempre estuvo cercana a la Compañía de Jesús, y cuando los jesuitas son expulsados de América por orden real en 1767, ella continua con la labor social de esta orden.
Está a un paso de la beatificación...
El 9 de febrero se aprobó en Roma por unanimidad el proceso de canonización, que además cuenta con el beneplácito del Papa. Francisco tiene una fuerte vinculación con ella por su relación con los jesuitas. Ya cuando era arzobispo de Buenos Aires, colaboró con la difusión de la vida de María Antonia.
Se le adjudican varios milagros...
Dicen que cuando peregrinaba, se les apareció un jaguar, ella lo enfrentó y se impuso con su cruz. También hay relatos de curaciones y un milagro, que está aprobado por el Vaticano y se refiere a la asombrosa sanación de una religiosa de las Hijas del Divino Salvador en el año 1900.
¿Su labor la realizó solo en Santiago del Estero?
Ella peregrinó primero por el interior de Santiago del Estero pero también estuvo por Salta, Tucumán y Córdoba, fueron 4.000 kilómetros y todo esto caminando descalza. Finalmente, recaló en Buenos Aires, pero no fue bien recibida.
Ella venía toda desarreglada y creían que era una hechicera, una bruja. Era una mujer muy alta, muy blanca y con ojos azules e imponía respeto, pero se dice que algunos chicos le tiraron piedras...
Aún hoy su obra es bastante desconocida...
Su labor estaba guiada por las ideas de luchar contra la esclavitud de la época. Fue una de las primeras en luchar por los derechos humanos y de las mujeres en la Argentina.
Por ejemplo, iba al puerto de Buenos Aires y daba ayuda a las mujeres que habían sido abandonadas tras haberse dedicado a la prostitución, ella las acogía y las ayudaba a reinsertarse en la sociedad.
Mama Antula no era una tibia, y le ponía el cuerpo a la situación. Incluso se enfrentó al virrey, porque no le daba permiso para hacer sus ejercicios espirituales.
Ella desafió los estereotipos sociales de la época.

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